La ya complicada situación energética en Cuba sumó un nuevo episodio esta semana, luego de que se confirmara que los principales aeropuertos internacionales del país se han quedado sin reservas de combustible Jet A-1, indispensable para la operación de aviones comerciales.
La advertencia fue difundida a través de una serie de avisos aeronáuticos (NOTAM) emitidos por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), en los que se alerta a las aerolíneas sobre la falta total de este tipo de combustible entre el 10 de febrero y al menos el 10 de marzo. La medida impacta a nueve terminales aéreas estratégicas, incluidas las de La Habana, Varadero, Santiago de Cuba y Holguín, además de aeropuertos clave para el turismo como Cayo Coco y Santa Clara.
El agotamiento del Jet A-1 amenaza con alterar de forma significativa las operaciones aéreas hacia la isla, ya que las aerolíneas podrían verse obligadas a modificar rutas, realizar escalas técnicas para repostar en otros países o, en el peor de los casos, suspender vuelos programados.
Este escenario se da en medio de un desabastecimiento generalizado de combustible que atraviesa Cuba desde el corte de buena parte del suministro procedente de Venezuela, su principal aliado energético. La situación se agravó tras la intervención de Estados Unidos en ese país y la captura de Nicolás Maduro, lo que terminó por cerrar una de las principales vías de abastecimiento petrolero hacia la isla.
Apenas unos días antes de que se hiciera pública la alerta de la FAA, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel había anunciado la preparación de un paquete de medidas para enfrentar la crisis energética. Entre ellas, se contempla la imposición de aranceles a productos de países que mantengan relaciones comerciales con Cuba en materia petrolera, en respuesta al endurecimiento de la política estadounidense, que incluso ha advertido con sanciones a quienes suministren crudo a la isla.
La falta de combustible en los aeropuertos no solo pone en jaque la conectividad aérea, sino que también amenaza a uno de los sectores más sensibles de la economía cubana: el turismo, clave para la entrada de divisas en un momento de fuerte presión económica y social.
Mientras tanto, autoridades aeronáuticas y compañías aéreas evalúan alternativas operativas, en un contexto donde la incertidumbre energética continúa marcando el pulso del país.
