Un hombre fue detenido al interior de una notaría del barrio de Guadalupe, luego de ser sorprendido presuntamente sustrayendo documentos oficiales y equipo de cómputo. El caso generó una movilización paralela en una bodega del sector Siglo XXI, donde laboraba como guardia de seguridad y de donde también fue reportado como desaparecido junto con una camioneta.
El aseguramiento se derivó del reporte de vecinos que escucharon ruidos y golpes dentro de la Notaría Pública número 34, ubicada sobre la avenida Adolfo Ruiz Cortines, entre las calles Juárez y 49-B. Tras el aviso, elementos de la Policía Estatal y del grupo turístico acudieron al sitio, donde localizaron a un sujeto en el interior del inmueble.
El individuo se identificó como Ricardo “N”, de 25 años de edad, y tenía en su poder diversa documentación y computadoras. Durante la inspección le fue hallado un chaleco y un gafete con el logotipo de una empresa de seguridad privada. Al ser cuestionado, incurrió en contradicciones y posteriormente reconoció haber forzado los accesos del inmueble para ingresar y cometer el robo.
De manera simultánea, trabajadores de una bodega ubicada sobre la avenida Siglo XXI, entre el Periférico Pablo García I. Montilla, detectaron que el acceso estaba entreabierto al iniciar labores y que el vigilante no se encontraba en el lugar. También notaron la ausencia de una camioneta propiedad del negocio, por lo que temieron que se tratara de un robo o incluso de una posible privación ilegal de la libertad, dando parte a las autoridades.
La zona fue acordonada por policías estatales, Guardia Nacional y agentes ministeriales del área de Robos y de “Alto Impacto”. Durante las diligencias se confirmó que la camioneta reportada como faltante coincidía con la utilizada en el hecho registrado en el barrio de Guadalupe, estableciéndose que el guardia ausente era el mismo detenido en la notaría.
En su declaración, Ricardo “N” sostuvo que fue víctima de una presunta extorsión. Señaló que recibió una videollamada de un desconocido que lo amenazó con causar daño a su familia si no cometía el ilícito. Afirmó que, ante el temor y las llamadas insistentes, accedió a participar en el robo.
El ahora exguardia permanece a disposición del Ministerio Público por los delitos de robo y daños, en tanto se determina su situación jurídica y se investiga la veracidad de su versión sobre la supuesta coacción.
