Aunque muchas personas asocian el cuidado de la piel con la edad madura, especialistas coinciden en que a partir de los 25 años comienza una etapa clave para la salud cutánea. En esta edad, la producción natural de colágeno y elastina empieza a disminuir de manera gradual, lo que vuelve indispensable adoptar hábitos preventivos.
El estrés, la contaminación, la exposición al sol y el uso constante de dispositivos electrónicos aceleran el envejecimiento prematuro de la piel. Por ello, dermatólogos y profesionales de la estética recomiendan establecer rutinas básicas que incluyan limpieza adecuada, hidratación constante y el uso diario de protector solar, incluso en días nublados.
Más allá de lo estético, el cuidado de la piel también es un tema de salud. Atenderla desde edades tempranas ayuda a prevenir manchas, líneas de expresión marcadas, deshidratación y afecciones como el acné adulto o la sensibilidad extrema. Además, una piel bien cuidada responde mejor a tratamientos futuros.
En los últimos años, el autocuidado se ha convertido en una forma de bienestar integral. Cuidar la piel a partir de los 25 no significa buscar la perfección, sino proteger, fortalecer y respetar el proceso natural del cuerpo. La prevención, hoy, es la mejor aliada para una piel sana mañana.
