Como parte de la Conferencia Internacional de Paz 2026, Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz, sostuvo una entrevista en la que reflexionó sobre el valor de estos encuentros académicos y el papel fundamental que desempeñan las universidades en la formación de las juventudes como actores clave del presente.
Expresó que es un gran honor haber sido invitada por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), así como la oportunidad de conocer a sus autoridades universitarias. Señaló que su participación en este encuentro respondió al deseo de compartir experiencias e ilusiones, especialmente en un momento histórico que exige revalorar profundamente el concepto de paz.
Durante su intervención, subrayó la necesidad de rearticular los principios y valores que dan sentido a la paz, destacando que, durante décadas, los esfuerzos se han centrado en rechazar la violencia, las guerras y las invasiones, pero que hoy es indispensable ir más allá.
En ese sentido, enfatizó la urgencia de recuperar la armonía entre los pueblos, fortalecer el diálogo, reconocer el valor de la negociación y preparar a las juventudes para facilitar acuerdos que contribuyan a la convivencia y al entendimiento mutuo.
Asimismo, reconoció que las universidades tienen una misión esencial en la formación de jóvenes que, en el corto plazo, ocuparán espacios estratégicos en la toma de decisiones que marcarán el rumbo de la humanidad.
Por último, enfatizó que las juventudes no representan únicamente el futuro, sino el presente, y que su preparación ética y humanista es clave para cuidar un mundo que, aunque se ama profundamente, también ha sido lastimado.
En otro momento, desde la Conferencia Internacional de la Paz “Construyendo Paz y Justicia en Comunidad”, Johnny J. Mack fundador de The World House Project (asociación que impulsa estos encuentros a nivel mundial) subrayó que uno de los principales desafíos que enfrenta la agrupación ocupada por replicar la ideología de Martin Luther King, está relacionado con la crisis sistémica que atraviesa el mundo.
Señaló que vivimos un momento de transformación estructural hacia un nuevo orden global, lo que exige analizar y redefinir la manera en que las organizaciones y la sociedad responden a los conflictos contemporáneos.
Recordó que el concepto de “World House”, inspirado en la visión del Dr. Martin Luther King Jr., propone la construcción de una comunidad global basada en la justicia y la solidaridad.
En tal sentido, enfatizó que aún hace falta consolidar una red mundial de personas y organizaciones que trabajen unidas bajo esta visión compartida de paz y justicia.
Por su parte, el director de la asociación, Nicholas Thompson y Andrea Palomo Robles, integrante activa de esta iniciativa global, explicaron que la asociación trabaja en la creación de redes de colaboración en el Caribe, África, Europa e India, organizando conferencias y espacios de diálogo para enfrentar los conflictos de manera no violenta.
“Ante la emergencia de nuevas formas de gobernanza a nivel global, el trabajo articulado y sostenido por la paz, se vuelve más relevante que nunca”, afirmaron.
En ese sentido, reiteraron el papel fundamental de las instituciones y los gobiernos en la promoción de una cultura de paz sostenible.
Dentro de la estructura social, el sector público tiene la responsabilidad de establecer leyes, políticas y procesos que fomenten condiciones estructurales para la justicia y el diálogo, dijeron y al mismo tiempo invitaron a ampliar la comprensión del concepto de paz, más allá de su dimensión individual o espiritual.
“La paz también es comunitaria y se construye desde nuestras relaciones cotidianas, actitudes y valores”, remarcó Palomo Robles. “Cada persona tiene un rol indispensable en este proceso, la paz no es un ideal inalcanzable, sino una práctica diaria que se fortalece cuando se actúa de manera colectiva”.
La Conferencia Internacional de la Paz se consolida como un espacio de encuentro que busca inspirar acciones concretas en favor de los derechos humanos, la justicia social y la convivencia armónica.
