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Emiliano Vargas y Xander Zayas, exponentes del boxeo mexicano y puertorriqueño, participaron en el show de medio tiempo del Super Bowl XL, encabezado por Bad Bunny

El show de medio tiempo del Super Bowl 2026, encabezado por Bad Bunny, dejó un mensaje claro ante Estados Unidos: América es todo el continente. Entre música, banderas y referencias culturales, el espectáculo incluyó una escena poco habitual en este escenario global: una pelea simbólica de boxeo protagonizada por Emiliano “El General” Vargas y Xander Zayas, representantes de México y Puerto Rico, dos potencias históricas del pugilismo.

Durante la interpretación de Tití Me Preguntó, ambos boxeadores subieron al escenario del Levi’s Stadium de Santa Clara, California, portando guantes y batas con los colores de sus banderas, mientras recreaban un breve enfrentamiento. La escena hizo alusión directa a la histórica rivalidad y hermandad boxística entre ambos países, y marcó la primera vez que jóvenes pugilistas formaron parte de un show de medio tiempo del Super Bowl.

Emiliano Vargas es un boxeador mexicoamericano, hijo del ex campeón mundial superwelter Fernando “El Feroz” Vargas, quien también funge como su entrenador. Debutó como profesional en 2022 y mantiene un récord invicto de 16 victorias, 13 por nocaut, en las divisiones ligero y superligero. En su etapa amateur acumuló 110 triunfos y solo 10 derrotas, logrando títulos nacionales en Estados Unidos. Por su estilo agresivo, técnica depurada y su característico gancho al hígado, especialistas lo perfilan como un futuro campeón mundial.

A su lado estuvo Xander Zayas, boxeador nacido en San Juan, Puerto Rico, quien debutó como profesional en 2019. Zayas también está invicto con 23 triunfos, 13 de ellos por nocaut, y compite en la división superwelter. En 2025 conquistó los títulos mundiales de la OMB y la AMB, consolidándose como uno de los campeones boricuas más destacados de la actualidad.

La participación de Vargas y Zayas reforzó el mensaje social del espectáculo. Bad Bunny apostó por visibilizar a la comunidad latinoamericana, incluyendo deportistas y figuras que representan identidad, resistencia e inclusión, en un contexto de críticas a discursos y políticas antiinmigrantes. Al cierre del show, el artista resumió el mensaje con una frase contundente: “Algo más poderoso que el odio es el amor”.

Así, el boxeo latino encontró un lugar inédito en uno de los eventos deportivos más vistos del mundo, uniendo cultura, deporte y mensaje social en un mismo escenario.