Vivimos en una cultura que premia el aguante, sí aun que suene extraño aguantar el cansancio, el estrés, el dolor de cabeza, la falta de sueño es el pan de cada día sin embargo seguimos adelante como si nuestro cuerpo fuera una máquina infinita que nunca se descompone, en este momento te pido te detengas un momento y continúes leyendo, ya que nunca se es tarde para hacer una pausa consciente y preguntarnos algo muy simple pero poderoso: ¿estoy escuchando lo que mi cuerpo me está diciendo?
Aun que suene increíble nuestro cuerpo habla todo el tiempo, solo que muchas veces hemos aprendido a ignorarlo, todos sabemos en le fondo que el cansancio constante, la irritabilidad, los problemas digestivos, el insomnio o la tensión muscular no aparecen de la nada estas son señales, o pequeños avisos que nos piden atención antes de convertirse en algo más serio.
Escuchar el cuerpo no significa alarmarse por todo, sino desarrollar una relación más consciente con nuestras necesidades físicas y emocionales, por ejemplo, dormir mal varias noches seguidas no solo afecta la energía, también influye en el estado de ánimo, la concentración y el sistema inmunológico y aun así, solemos normalizarlo.
El estrés es otro gran mensajero ya que muchas veces se manifiesta como dolor de cuello, mandíbula apretada, respiración superficial o problemas estomacales, no siempre se presenta como ansiedad evidente; a veces se esconde detrás de síntomas físicos que tratamos de “aguantar”.
Aprender a escuchar implica detenernos a observar nuestros hábitos diarios:
- ¿Estamos comiendo con calma o siempre de prisa?
- ¿Bebemos suficiente agua?
- ¿Nos movemos durante el día o pasamos horas sin levantarnos?
Comienza haciendo pequeños ajustes que pueden marcar una gran diferencia, tratar de caminar unos minutos, estirarse, respirar profundo o simplemente descansar cuando el cuerpo lo pide no es pereza, es una forma de autocuidado.
También es importante reconocer que el cuerpo cambia, lo que antes tolerábamos fácilmente, hoy puede pedirnos más atención y eso no es un fallo, es parte natural del proceso de vivir.
Hoy trata de escuchar el cansancio sin culpa, el hambre sin prisa, el descanso sin remordimiento, cuando aprendemos a hacerlo, el cuerpo deja de gritar porque ya fue escuchado a tiempo.
Nota:
Este contenido es únicamente informativo y no promueve ninguna religión. Ante cualquier molestia persistente o duda de salud, es importante acudir siempre con un especialista.
