Los primeros meses del año suelen representar un periodo de presión económica para miles de familias, como consecuencia de los gastos realizados durante las vacaciones decembrinas y las celebraciones de fin de año. Pagos pendientes, deudas acumuladas y compromisos financieros comienzan a reflejarse en la economía del hogar, generando un escenario complejo para la administración del ingreso familiar.
Especialistas en finanzas personales advierten que enero y febrero son meses críticos, ya que coinciden con el pago de créditos adquiridos previamente, colegiaturas, impuestos y otros compromisos fijos, lo que reduce la capacidad de ahorro y aumenta el riesgo de sobreendeudamiento.
Ante este panorama, expertos recomiendan evitar recurrir a nuevos créditos como una solución inmediata, especialmente aquellos que ofrecen dinero rápido con tasas de interés elevadas, ya que pueden agravar la situación financiera a mediano y largo plazo. Asimismo, alertan sobre el incremento de estafas y fraudes durante este periodo, en los que se prometen préstamos fáciles o apoyos económicos inexistentes.
Entre las principales recomendaciones se encuentra realizar un diagnóstico claro de las finanzas personales, priorizar gastos esenciales, renegociar deudas cuando sea posible y mantener precaución ante ofertas financieras poco claras. También sugieren informarse adecuadamente antes de contratar cualquier producto crediticio y recurrir únicamente a instituciones formales.
Finalmente, especialistas subrayan la importancia de fortalecer la educación financiera en los hogares, con el objetivo de prevenir crisis económicas recurrentes y promover una mejor planificación del gasto a lo largo del año.
