En muchos mercados tradicionales, la elaboración de tamales sigue siendo un oficio que se transmite de generación en generación, como ocurre con el negocio familiar de Janeth Morales en el mercado San Juan. Desde muy pequeña creció entre ollas y vapor, aprendiendo el trabajo que inició su abuela y continuó su madre, hasta que ella asumió la responsabilidad del puesto.
Aunque fechas como el 2 de febrero suelen representar un aumento en las ventas, factores como los días de descanso laboral influyen en que el consumo no siempre alcance lo esperado.
A lo largo de los años, el negocio ha enfrentado incrementos significativos en los costos de insumos básicos como el maíz, la carne, el azúcar y otros ingredientes, lo que ha reducido el margen de ganancia.
Para Janeth, más que un negocio altamente rentable, se trata de una labor de resistencia y amor por la tradición, con la esperanza de heredar este oficio a las nuevas generaciones y evitar que se pierda una parte importante de la gastronómica local.
