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​Eusebia Godina: Guardiana del sazón y el ritual otomí en Guanajuato

Eusebia Godina Ramírez, habitante de la comunidad indígena El Llanito en Dolores Hidalgo, preserva los saberes culinarios de la cultura otomí como un acto de resistencia cultural. Su labor trasciende la simple preparación de alimentos, pues integra la espiritualidad y la memoria colectiva en cada platillo. Bajo la enseñanza de su madre y su abuela, la cocinera tradicional mantiene vivos los sabores que dan identidad a su región y garantizan la continuidad de su herencia familiar.

​El uso de hierbas de olor como el tomillo, la mejorana y el laurel define la esencia de su cocina bajo un estricto respeto a la naturaleza. Eusebia aplica conocimientos ancestrales para determinar el momento exacto en que recolecta y emplea estas plantas, en un diálogo constante con la tierra. Para ella, el éxito de una receta reside en la paciencia y el afecto vertido en el proceso, elementos que los comensales reconocen al probar sus creaciones.

​La tortilla ceremonial destaca como el símbolo más profundo de este legado, gracias a un sello de madera que perteneció a su bisabuela. Este objeto sagrado se utiliza cada 4 de enero durante la festividad del Señor San Salvador, fecha en la que la comunidad agradece los ciclos de la vida. El ritual incluye una bendición a los cuatro vientos, donde se pide permiso a los elementos naturales antes de repartir el alimento entre los asistentes.

​Actualmente, Godina forma parte de un colectivo de quince mujeres dedicadas al rescate de recetas en peligro de olvido. Esta unión de cocineras tradicionales fortalece los lazos comunitarios y asegura que las nuevas generaciones conozcan sus raíces a través del gusto. Con su trabajo diario, Eusebia asegura un puente entre el pasado y el futuro, con lo que convierte a la gastronomía en un patrimonio vivo de Guanajuato.