La llegada masiva de la inteligencia artificial está cambiando la forma en que trabajamos y plantea un futuro en el que algunos empleos tradicionales podrían desaparecer o transformarse profundamente. En este nuevo panorama tecnológico, tareas repetitivas o rutinas que siguen pasos establecidos son las más expuestas a ser asumidas por máquinas y programas inteligentes.
Los trabajos administrativos que implican procesamiento de datos, registros o atención básica están entre los más vulnerables. Por ejemplo, los capturistas de datos, auxiliares administrativos, asistentes ejecutivos y contadores de libros enfrentan una fuerte automatización porque herramientas de IA pueden realizar estas funciones con mayor rapidez y menos errores que los humanos. Del mismo modo, roles como recepcionistas, atención al cliente básico y agentes de centro de llamadas están siendo reemplazados progresivamente por chatbots y asistentes automatizados que responden preguntas y gestionan agendas sin descanso. 
Además, el sector financiero y de ventas también está sintiendo el impacto de la IA. Tareas como cajeros, operadores de crédito, preparadores de impuestos y planificadores financieros sencillos corren un alto riesgo de ser sustituidos por algoritmos capaces de analizar cifras, completar formularios y sugerir decisiones económicas sin intervención humana. Esto no significa que todas estas ocupaciones vayan a desaparecer de inmediato, pero sí que sus funciones se reconfiguran, obligando a quienes trabajan en ellas a desarrollar nuevas habilidades y pensar en cómo colaborar con herramientas inteligentes en lugar de competir con ellas.
