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Día Internacional del Mago: el arte del asombro como expresión cultural

Cada 31 de enero se conmemora el Día Internacional del Mago, una fecha que busca reconocer a la magia no solo como un espectáculo de entretenimiento, sino como una expresión artística y cultural con una larga tradición histórica. La efeméride rinde homenaje a San Juan Bosco, considerado el santo patrono de los magos, y destaca el trabajo de quienes han hecho del asombro un lenguaje universal.

A lo largo del tiempo, la magia ha acompañado rituales, fiestas populares y encuentros comunitarios, consolidándose como una forma de narración que cruza generaciones y territorios. En plazas públicas, teatros, escuelas y espacios culturales, magos y magas construyen experiencias que apelan a la imaginación, la sorpresa y la participación directa del público.

En el contexto actual, marcado por la digitalización y el consumo acelerado de contenidos, artistas de la magia señalan la importancia de preservar el contacto humano y la experiencia en vivo, elementos esenciales de este arte. Más allá de la técnica, la magia implica disciplina, estudio y una profunda conexión con quienes observan, generando momentos de pausa y reflexión colectiva.

Diversos colectivos y creadores coinciden en que la magia también cumple una función social, al acercar el arte a comunidades donde el acceso a la oferta cultural es limitado. Su presencia en espacios públicos y comunitarios fortalece el tejido social y promueve el derecho a la cultura desde la infancia.

En el Día Internacional del Mago, la celebración se convierte en una oportunidad para visibilizar este oficio artístico, reconocer su aporte cultural y reflexionar sobre la necesidad de impulsar políticas que valoren y respalden a quienes mantienen viva la tradición del asombro como parte del patrimonio cultural contemporáneo.