El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Oaxaca, lleva a cabo un proyecto de restauración de la barda perimetral del Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, en donde se tienen afectaciones, causadas por grafitis, principalmente.
Las acciones iniciaron el lunes 26 de enero y concluirán en abril de 2026, en un área de 560 metros cuadrados, sobre la calle Berriozábal, donde se tienen los mayores daños.
La medida se realiza en este espacio que también es sede del Museo de las Culturas de Oaxaca, para que se preserve el Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia señaló que se hará un registro detallado de cada una de las pintas a remover, a fin de que, en algún momento, estas sirvan como fuentes documentales para la investigación en torno a diversos fenómenos sociales.
Así también se ha llevado a cabo el retiro de los grafitis empleando materiales compatibles con el material con que fue elaborado este inmueble histórico.
De la misma forma se colocará una capa de pintura que permitirá por un lado, ante impactos derivados de nuevas manifestaciones ciudadanas, el daño a la cantera sea menor; y por otro, que las acciones de limpieza sucesivas sean más fáciles de ejecutar.
El INAH recordó que este edificio se construyó en la época virreinal para delimitar la gran huerta del antiguo convento dominico, la barda perimetral es un elemento arquitectónico que en los últimos años, junto con las fachadas de numerosos edificios del Centro Histórico oaxaqueño se han encontrado inmersas en nuevas dinámicas, derivadas de movimientos de protesta social.
El INAH indicó que estos monumentos no solo son símbolos estáticos y neutrales dentro de los colectivos, sino como espacios dinámicos y disputados socialmente, en los que fenómenos como las pintas son expresiones materiales de la sociedad, que también interpelan al patrimonio edificado.
Es por esta razón que las políticas de restauración, implementadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, incorporan criterios que equilibran la protección de los inmuebles con el reconocimiento de su rol como espacios de memoria y protesta.
