Los ácidos grasos omega 3 son sustancias que el cuerpo necesita para una amplia variedad de funciones, que van desde la actividad muscular hasta el crecimiento celular. Sin embargo, el cuerpo no puede producir ácidos omega 3 por sí solo, sino que los extrae de la alimentación o de un suplemento.
Las fuentes alimentarias de ácidos omega 3 son, entre otras, los pescados grasos como el salmón, la trucha y la caballa, además de los mariscos como las ostras, los cangrejos y los mejillones. El aceite de pescado es un suplemento alimentario común que la gente consume para ingerir más ácidos grasos omega 3.
Algunos frutos secos y aceites vegetales o de semillas también contienen un tipo de ácidos grasos omega 3.
Los ácidos grasos omega-3 son esenciales para el funcionamiento y desarrollo del cerebro. También, son un componente esencial de la membrana neuronal y son imprescindibles para su funcionamiento óptimo. Además, sirven como sustratos para la producción de los eicosanoides, es decir, las prostaglandinas necesarias para la comunicación celular y la regulación inmunitaria.
Asimismo, los ácidos grasos omega-3 demostraron tener importantes propiedades antiinflamatorias e inmunosupresoras que podrían ser útiles para tratar diversos trastornos psiquiátricos y no psiquiátricos.
Debido a que desempeñan un papel en el desarrollo y la función cerebrales, especialmente en el aprendizaje y la memoria, se ha planteado que los niños escolares deberían consumir más cantidad de ácidos grasos omega 3 para mejorar su rendimiento en la escuela.
En los escolares sanos, los suplementos de omega 3 parecen afectar muy poco su capacidad cognitiva y rendimiento en la escuela. En los niños con trastornos de déficit de atención e hiperactividad, se estima que el beneficio es mayor.
