Entre pasillos llenos de luz natural, libros y silencio creativo, la Biblioteca Pública del Estado “José María Pino Suárez” continúa siendo uno de los espacios culturales más vivos y emblemáticos de Tabasco. A casi 39 años de su inauguración, este recinto no solo resguarda conocimiento, sino que late al ritmo de miles de visitantes que la convierten en un punto de encuentro cotidiano.
Inaugurada el 9 de diciembre de 1987 y abierta al público desde el día siguiente, la biblioteca se ha consolidado como un símbolo de identidad cultural en Villahermosa. Su arquitectura, reconocida a nivel internacional y diseñada por los maestros Teodoro González de León y Francisco Serrano, la convierte en un edificio que invita a la calma, la reflexión y el aprendizaje, gracias a su amplitud, iluminación y armonía con el entorno urbano.
Ervey Castillo Alcudia, subdirector del recinto, destacó que el acervo bibliográfico supera los 170 mil ejemplares, integrados en colecciones diversas que van desde literatura y lenguas, hasta matemáticas y áreas especializadas, pensadas para lectores de todas las edades y perfiles.
La vida diaria de la biblioteca se refleja en su constante afluencia. Cada mes, miles de personas —niñas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores— recorren sus salas. Tan solo en los últimos meses del año pasado, se registraron alrededor de 8 mil visitantes, lo que la posiciona como uno de los recintos culturales más visitados del estado.
Más allá de los libros, la biblioteca ofrece cerca de diez áreas especializadas, como la sala infantil, la sala de cómputo, la sala Braille y espacios para talleres y actividades formativas. En la planta alta se resguardan colecciones de gran valor histórico y literario, entre ellas la Colección Torres, considerada un verdadero tesoro para investigadores y amantes de la literatura, al reunir primeras ediciones y libros de alto valor patrimonial.
Con el paso del tiempo, la biblioteca ha evolucionado, integrando servicios digitales, acceso a internet y una amplia oferta de talleres culturales y comunitarios, que incluyen lengua de señas, Braille, encuadernación de libros, filosofía y actividades creativas. Estos espacios también se han convertido en puntos de solidaridad y aprendizaje, como cuando docentes de municipios del interior acuden a capacitarse para apoyar a estudiantes con discapacidad visual.
Finalmente, Castillo Alcudia invitó a la ciudadanía a redescubrir este emblemático recinto cultural, abierto de lunes a viernes de 8:00 a 21:00 horas; sábados de 8:00 a 20:00 horas; domingos de 9:00 a 18:00 horas, y días festivos de 8:00 a 16:00 horas, reafirmando su vocación como un espacio vivo, incluyente y abierto para todas y todos.
