El municipio de Adamuz, en Córdoba (sur de España), se encuentra en estado de choque tras el fatal accidente ferroviario ocurrido la noche del domingo 18 de enero, cuando dos trenes de alta velocidad descarrilaron y colisionaron en un tramo de vía recta. El siniestro ha dejado al menos 39 personas fallecidas y más de 120 heridas, según los últimos balances oficiales difundidos por las autoridades españolas e investigadores.
El primer tren involucrado era un convoy de la compañía Iryo que viajaba desde Málaga con destino a Madrid. Alrededor de las 19:40 horas locales, sus últimos vagones se salieron de la vía y se desplazaron al carril opuesto, donde circulaba un tren Alvia de Renfe, que cubría la ruta Madrid–Huelva. La colisión que siguió provocó que también descarrilara este segundo convoy, cuyos vagones quedaron severamente dañados.
De los heridos, alrededor de 41 personas siguen ingresadas en hospitales, incluyendo menores y personas en estado grave en unidades de cuidados intensivos, señalaron servicios de emergencia. Un total de 122 personas han sido atendidas por lesiones tras el impacto.
Las labores de rescate y recuperación se han visto complicadas por la magnitud de los daños, especialmente en los primeros vagones del tren Alvia, descritos por autoridades como un “amasijo de hierros”. Vecinos de Adamuz colaboran con equipos de emergencias para atender a los afectados y se ha instalada incluso un hospital de campaña en la zona.
El accidente ha provocado la suspensión de la circulación ferroviaria en la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, y Renfe ha habilitado servicios alternativos por carretera para los pasajeros afectados.
Las autoridades nacionales, incluido el presidente del Gobierno y el ministro de Transportes, se han desplazado al lugar de los hechos. El Gobierno ha declarado tres días de luto nacional mientras continúan las investigaciones sobre las causas del siniestro.
