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Constructor Tapachulteco desmiente ser responsable del tramo donde se descarriló el Tren Interoceánico

El ingeniero Carlos Díaz Saldaña, presidente del consejo de administración de Asfaltos y Derivados de la Costa, desmintió ser el responsable del tramo ferroviario donde se descarriló el tren interoceánico el pasado 28 de diciembre.

En un comunicado, Díaz Saldaña quien cuenta con 35 años de experiencia en obras de infraestructura, y es miembro activo de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Estructural, afirmó que su empresa no tiene ni ha tenido contratos de construcción ni de mantenimiento en el tramo ferroviario de la línea Z donde ocurrió el accidente.

Diferentes medios de comunicación, difundieron la información que hacía responsable a Díaz Saldaña, sin embargo, manifestó que esta noticia no tiene ninguna prueba de que su empresa diera mantenimiento de ese tramo.

En relación al señalamiento que lo vincula políticamente con el gobierno federal, Díaz Saldaña refirió que, si algunos medios insisten en personalizar y politizar el trabajo técnico, deben decir también que, a lo largo de su trayectoria, he hecho obras en toda la república, para los gobiernos de distintos partidos políticos.

Agregó que su trabajo no depende de partidos, sino de conocimientos técnicos, experiencia y responsabilidad profesional, y desmintió pertenecer o tener afiliación al partido MORENA, aunque admitió ser simpatizante. Asimismo, agradeció la confianza y reconocimiento de la presidente Claudia Sheinbaum, pues su empresa fue la que participó en el rescate de los heridos y en la logística del accidente, pero negó tener responsabilidad directa en el problema del descarrilamiento.

Puntualizó que, corresponderá a las autoridades competentes como la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario y la Fiscalía General de la República, realizar los peritajes y deslindar responsabilidades conforme a la ley, por lo que pidió a los medios informativos, no utilizar la tragedia como arma política ni como instrumento de linchamiento digital, porque la infraestructura se analiza con datos, peritajes y responsabilidad; no con rumores, prejuicios ni campañas de desinformación.