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Gelatina de mosaico paso a paso, con paciencia y cariño

La gelatina de mosaico es uno de esos postres que despiertan sonrisas antes de probarse, colorida, fresca y llena de nostalgia, suele aparecer en reuniones familiares, cumpleaños y celebraciones sencillas.

Más allá de su apariencia alegre, este postre tiene algo especial: se prepara sin prisas y se disfruta con calma.

En muchas cocinas mexicanas, la gelatina de mosaico representa el postre que se hace “con tiempo”, el que requiere esperar, refrigerar, cortar y volver a armar y quizá por eso resulta tan simbólica: nos recuerda que no todo se disfruta de inmediato.

Ingredientes (8 porciones):

Para las gelatinas de colores:

  • 4 sobres de gelatina de diferentes sabores

  • 4 tazas de agua caliente

  • 4 tazas de agua fría

Para la base cremosa:

  • 1 lata de leche condensada

  • 1 lata de leche evaporada

  • 1 taza de leche entera

  • 2 sobres de grenetina

  • 1/2 taza de agua fría

  • 1 cucharadita de vainilla

 Preparación paso a paso:

  1. Prepara las gelatinas de colores.
    Disuelve cada sobre de gelatina en una taza de agua caliente, mezcla bien hasta que no queden grumos, agrega una taza de agua fría a cada una vierte en recipientes separados y refrigera hasta que estén completamente firmes (mínimo 4 horas).

  2. Corta el mosaico.
    Una vez firmes, corta las gelatinas en cubos medianos, reserva en refrigeración.

  3. Hidrata la grenetina.
    Coloca los dos sobres de grenetina en la media taza de agua fría, deja reposar 10 minutos hasta que esponje, luego calienta ligeramente hasta que se disuelva (sin hervir).

  4. Prepara la mezcla cremosa.
    Licúa la leche condensada, la leche evaporada, la leche entera y la vainilla, agrega la grenetina disuelta y mezcla nuevamente.

  5. Arma la gelatina.
    Coloca los cubos de colores en un molde grande previamente ligeramente engrasado con aceite neutro, vierte con cuidado la mezcla cremosa.

  6. Refrigera.
    Lleva al refrigerador por al menos 4 horas o hasta que esté completamente firme.

Para desmoldar, pasa un cuchillo por las orillas y sumerge el molde unos segundos en agua tibia.

Este postre no solo endulza el paladar, también conecta con la memoria y la paciencia. Prepararlo es un acto de cariño, tanto para quien lo hace como para quien lo disfruta.

Este contenido es solo informativo, no promueve ninguna religión y ante cualquier duda nutricional es importante acudir siempre con un especialista.