Hay días en los que la mente simplemente no se apaga, llegas a casa, pero tus pensamientos siguen trabajando horas extra, aprender a desconectar no es un lujo, es una necesidad para el bienestar emocional.
Una forma efectiva es crear un ritual de cierre del día, algo tan sencillo como cambiarte de ropa al llegar a casa puede enviarle una señal clara a tu cerebro de que el trabajo terminó, este pequeño gesto marca una transición importante.
Otra opción es escribir recuerda que no tiene que ser bonito ni ordenado, solo vacía tus pensamientos en una hoja: pendientes, preocupaciones, ideas sueltas, sacarlos de la cabeza y llevarlos al papel reduce la sensación de saturación mental.
El movimiento suave también ayuda trata de estirarte, caminar unos minutos o incluso bailar una canción pueden liberar tensión acumulada ojo no se trata de hacer ejercicio intenso, sino de mover el cuerpo con amabilidad.
Y sí, ver una serie o usar el celular está bien, siempre que sea consciente ya que elegir algo ligero y poner un límite de tiempo puede ayudarte a relajarte sin caer en la culpa.
Descansar también es productivo así que permitirte pausar, eso también es parte del equilibrio.
Este contenido es solo informativo, no promueve ninguna religión y ante cualquier situación emocional o psicológica es importante acudir con un especialista.
