Varias comunidades rurales de Guanajuato enfrentan un desplazamiento forzado que ocurre sin anuncios ni registros oficiales, donde familias enteras abandonan sus hogares por miedo a la violencia. El obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, alertó sobre este fenómeno al señalar que durante sus visitas pastorales ha constatado la salida constante de habitantes que optan por irse para proteger su vida y la de sus seres queridos.
El prelado explicó que esta situación se presenta con mayor frecuencia en municipios como Valle de Santiago, Salamanca, Pénjamo e Irapuato. En estos lugares, dijo, ha encontrado viviendas vacías y negocios cerrados luego de asesinatos o amenazas directas contra familias completas. Relató que al llegar a algunas comunidades, los propios vecinos confirman que varias personas se marcharon tras perder a uno de sus integrantes por hechos violentos.
Díaz Díaz subrayó que la naturaleza discreta de estos desplazamientos impide dimensionar su alcance real. Indicó que las familias se van en silencio, sin notificar a autoridades ni a instituciones, lo que dificulta la elaboración de estadísticas confiables. Aun así, consideró alarmante el número de personas que han salido de sus comunidades o que han dejado su fuente de ingreso ante el temor de sufrir agresiones.
El obispo manifestó su preocupación por el aumento de homicidios dolosos al inicio de 2026 en estos municipios y lamentó que la violencia afecte incluso la vida comunitaria y las celebraciones religiosas. Señaló una pérdida del respeto por la dignidad humana y llamó a autoridades, sociedad e Iglesia a asumir su responsabilidad para reconstruir la paz y evitar que más familias se vean obligadas a abandonar sus hogares.
