A partir del 1 de enero, dos de los personajes más emblemáticos de la animación clásica, Betty Boop y Pluto, pasaron oficialmente al dominio público, lo que ha despertado especulación y debate sobre los nuevos usos que podrían darse a sus historias e imágenes. La icónica ‘flapper’ y el inseparable compañero de Mickey Mouse se suman así a otros personajes como Winnie the Pooh y las primeras versiones de Mickey, cuyos derechos de autor han expirado en Estados Unidos tras alcanzar el límite legal de 95 años.
Esta situación abre la puerta a que cineastas y creadores puedan utilizar libremente las versiones originales de estos personajes, sin necesidad de pagar licencias ni solicitar permisos, lo que ha provocado interés en géneros poco convencionales, como el cine de terror. En los últimos años, varias producciones han reinterpretado figuras infantiles bajo enfoques oscuros y perturbadores, una tendencia que podría repetirse ahora con Betty Boop y Pluto.
Las primeras apariciones de estos clásicos del cine animado y el cómic forman parte del grupo de obras cuya protección de propiedad intelectual ha llegado a su fin, permitiendo su libre uso a partir de este año. Aunque esto no implica que todas sus versiones posteriores estén disponibles sin restricciones, la entrada al dominio público marca un nuevo capítulo para estos personajes, cuyas reinterpretaciones podrían sorprender al público en el futuro cercano.
