En una declaración que sacude la política regional, el expresidente Donald Trump anunció su intención de expandir las operaciones militares de Estados Unidos contra narcotraficantes en Latinoamérica, incluyendo acciones terrestres contra cárteles en países como México y Venezuela. Según Trump, tras reducir el tráfico marítimo delictivo, el siguiente paso es atacar las redes por tierra. 
La propuesta generó reacciones mixtas en Washington: mientras algunos legisladores apoyaron el enfoque agresivo contra organizaciones criminales, otros criticaron la falta de una base legal clara y advirtieron sobre los riesgos de intervenir en territorios de naciones soberanas. El Congreso estadounidense incluso aprobó una resolución simbólica para limitar futuras acciones sin permiso legislativo. 
La comunidad internacional ha observado con preocupación estas declaraciones, dado el precedente que implicaría una intervención militar extraterritorial contra organizaciones delincuenciales, un campo tradicionalmente reservado a esfuerzos policiales y de inteligencia multilateral.
