El gobierno de México intensificó su respuesta diplomática tras las recientes declaraciones del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien insinuó la posibilidad de iniciar operaciones militares terrestres contra cárteles en territorio mexicano. La Presidencia, encabezada por Claudia Sheinbaum, insistió en la necesidad de coordinación bilateral y rechazó enfáticamente cualquier intervención que vulnerara la soberanía nacional. 
Durante la conferencia de prensa, Sheinbaum instruyó al canciller Juan Ramón de la Fuente a buscar comunicación directa con el Secretario de Estado estadounidense para aclarar las intenciones de Washington y evitar malentendidos que puedan escalar la crisis diplomática. El diálogo se presenta como una vía prioritaria para reducir tensiones, mientras se refuerzan mecanismos de cooperación en seguridad. 
Analistas señalan que, a pesar de las advertencias, México no descarta profundizar colaboraciones con Estados Unidos en materia de seguridad, aunque bajo estrictos términos de respeto mutuo. La caída de homicidios atribuida a la estrategia de seguridad del gobierno mexicano ha sido un factor clave en este enfoque dual de colaboración y defensa de la soberanía
