Irán vive una de sus mayores olas de protestas en años, con manifestaciones masivas que recorrieron Teherán y decenas de ciudades más, mientras las autoridades ordenaron un corte casi total del servicio de internet en todo el país. Las movilizaciones, que ya suman doce días consecutivos, comenzaron por el colapso de la moneda iraní y la inflación cercana al 40 por ciento, pero han evolucionado hacia consignas directas contra el régimen.
De acuerdo con organizaciones de derechos humanos, las protestas se han extendido a más de 100 ciudades en las 31 provincias del país. Los manifestantes exigen la salida del líder supremo, Alí Jamenei, y algunos corean consignas a favor del regreso de Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, quien desde el exilio ha llamado a mantener las movilizaciones.
El saldo es grave: se reportan decenas de muertos, incluidos menores de edad, miles de detenidos y enfrentamientos cada vez más violentos con las fuerzas de seguridad. Pese a que el gobierno minimiza la magnitud de las protestas, la represión, el apagón digital y la presión internacional reflejan un escenario de creciente tensión en el país.
