De acuerdo a la información más reciente del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), el embarazo en niñas y adolescentes es un problema multifactorial, que agudiza la desigualdad y perpetúa la violencia que gran parte de ellas ya sufría. Además, se trata de un fenómeno que se extiende por todo el territorio nacional, no obstante, las niñas y adolescentes en situación de mayor pobreza y con bajo o nulo acceso a la educación, tienen un riesgo más elevado de enfrentar un embarazo temprano.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, en 2024 se registraron 92 mil 660 nacimientos en adolescentes de 15 a 17 años y casi 8 mil nacimientos en niñas de 10 a 14 años. Es decir, todos los días, 21 niñas menores de 15 años se convirtieron en madres.
En relación a esta información, la fundadora de la asociación Por la Superación de la Mujer, Elsa Simón Ortega, mencionó que, tan sólo en Tapachula y tomando en cuenta únicamente al Hospital General, el 2025 cerró con una cifra de 514 niñas y adolescentes que dieron a luz, lo que se considera grave, tomando en cuenta que, en la mayoría de los casos, es producto de una violación.
Asimismo, según el INEGI, las mayores tasas de natalidad entre las mujeres de 10 a 17 años que fueron observadas a lo largo del país durante 2024 se reportaron en Chiapas (1.9 por cada 100 niñas y adolescentes), Guerrero (1.3 por cada 100 niñas y adolescentes) y Oaxaca (1.3 por cada 100 niñas y adolescentes).
Las consecuencias son diversas, menciona Simón Ortega, como el de truncar una vida a las posibilidades de seguir estudiando, además continuar en un entorno de violencia, entre muchos factores que van de acuerdo a su condición social y económica, por lo que pidió a la Secretaría de Salud hacer un programa urgente.
Elsa Simón Ortega finalizó que, desafortunadamente los embarazos de niñas y adolescentes se consuman en un entorno de violación, en el que, en la mayoría de los casos, se ven involucrados familiares cercanos.
