Con motivo del Día de Reyes, diversas iniciativas ambientales promueven el reciclaje de los muñecos de plástico que se encuentran dentro de la rosca, con el fin de disminuir su impacto ambiental y fomentar su aprovechamiento con causa social.
La tradición de esconder el muñeco representa el pasaje bíblico en el que María y José ocultaron al niño Jesús para protegerlo, encontrarlo simboliza una bendición. Históricamente, este objeto pasó de ser figuras de porcelana e incluso de oro, hasta que a mediados del siglo XX se popularizó el uso del plástico.
Especialistas señalan que los muñecos actuales están elaborados principalmente de polipropileno, identificado como plástico número 5, el mismo que se utiliza en envases de yogurt. Al no ser reciclados correctamente, estos residuos pueden terminar en ríos y mares, contribuyendo a la contaminación ambiental.
Para su correcta disposición, se recomienda limpiar los muñecos únicamente con agua y, en caso de no contar con centros de acopio especializados en la entidad, separarlos de la basura orgánica y conservarlos para futuras campañas de reciclaje. Otra alternativa es integrarlos a jornadas comunitarias de recolección de residuos o entregarlos a recicladores locales que trabajen con plásticos rígidos, a fin de evitar que terminen en tiraderos a cielo abierto o cuerpos de agua.
