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Persiste la creencia popular en las cabañuelas

Pese a que no existe respaldo científico a su favor, las cabañuelas permanecen como un método empírico de predicción meteorológica, ya que su base radica en la observación del clima durante los primeros días de enero, para pronosticar, el comportamiento atmosférico del resto del año sin instrumentos modernos.

De acuerdo a la tradición en países de habla hispana y con herencias judeo-cristianas como México, este sistema utiliza un conteo específico para su lectura pues durante los primeros doce días del año, mismos que corresponden a los meses en orden ascendente, se busca predecir el pronóstico del clima. Además de que también se realiza una cuenta regresiva, a manera de comprobación.

Asimismo, su origen histórico revela una interesante mezcla de culturas ya que el término cabañuelas, proviene de una festividad judía que se mezcla con la idea de predecir el año completo en pocos días, según los relatos de la antigua Babilonia y su Fiesta de las Suertes.

En tanto en Mesoamérica, esta tradición encontró un equivalente pues la cultura maya, utilizaban una cuenta de los días la puesta del sol con fines agrícolas, por lo que la fusión de estas visiones europeas y prehispánicas, dio lugar a la costumbre actual en Latinoamérica.

Así hoy en día, el sector campesino mantiene viva esta creencia por necesidad práctica pues los agricultores confían en estas señales de contemplación del clima para la planificación de sus siembras y cosechas, mientras que, en las ciudades, su presencia persiste más como una curiosidad cultural y nostalgia por el pasado.

No obstante, la ciencia moderna descarta la validez técnica de este sistema. Además de que fenómenos recientes como el cambio climático, complican la precisión y alteran los patrones habituales de esta la tradición perdura como un vínculo valioso entre el hombre y la naturaleza.