Los Dallas Cowboys lograron un triunfo crucial al imponerse 31-28 sobre los Kansas City Chiefs en el tradicional juego de Thanksgiving, un choque que terminó convirtiéndose en un festival ofensivo. El encuentro comenzó cuesta arriba para Dak Prescott tras un error temprano, pero el quarterback se recompuso con una actuación dominante: acumuló 320 yardas por aire y encontró la zona de anotación en dos ocasiones, impulsando a un equipo que sigue peleando un lugar en la contienda de la NFC.
Del otro lado, Patrick Mahomes volvió a mostrar su explosividad habitual y lanzó cuatro pases de touchdown, aunque esto no fue suficiente para salvar a Kansas City. Las desconcentraciones defensivas y fallas en momentos clave inclinaron el resultado en su contra, dejando a los actuales subcampeones con marca de 6-6 y en una situación complicada rumbo a la postemporada, un escenario poco frecuente para una franquicia acostumbrada a dominar la liga.
El partido fue un ida y vuelta constante: Mahomes abrió la cuenta con un envío a Rashee Rice, pero Dallas igualó gracias a la conexión entre Prescott y CeeDee Lamb. A partir de ahí, ambos equipos intercambiaron golpes ofensivos hasta que una escapada de 43 yardas de Malik Davis cambió la inercia a favor de los Cowboys. En la segunda mitad, Dallas amplió su ventaja y resistió los embates finales de Mahomes, quien acercó a los Chiefs a solo tres puntos. Sin embargo, Prescott administró el tiempo restante con maestría y, apoyado por castigos defensivos del rival, aseguró una victoria que mantiene con vida las aspiraciones del equipo tejano.
