En el sudeste asiático, las inundaciones provocadas por intensas lluvias monzónicas y el paso de una tormenta tropical han dejado más de 250 fallecidos en Indonesia, Tailandia y Malasia. Las precipitaciones, que se extendieron durante varios días, arrasaron comunidades enteras, dejaron a miles de personas aisladas y obligaron a muchos residentes a refugiarse en los tejados a la espera de rescate.
En Indonesia, la isla de Sumatra es una de las zonas más golpeadas: al menos 111 personas han perdido la vida y casi un centenar continúa desaparecida. Las autoridades enfrentan dificultades para acceder a las áreas más afectadas, donde carreteras y comunicaciones permanecen colapsadas. En Aceh, el retroceso del agua dejó vehículos enterrados en lodo y regiones completamente cubiertas de escombros.
El sur de Tailandia también registra un panorama crítico. Con al menos 145 víctimas, provincias como Songkhla se encuentran desbordadas; incluso el principal hospital de la zona ha tenido que recurrir a camiones refrigerados ante la saturación de la morgue. Habitantes de Hat Yai describen cómo el agua subió en cuestión de horas hasta el segundo piso de las viviendas, obligando a evacuaciones en bote.
En Malasia, las inundaciones causadas por fuertes lluvias dejaron dos fallecidos y amplias zonas del estado de Perlis bajo el agua.
Expertos señalan que la combinación de monzones intensificados y fenómenos tropicales más fuertes está relacionada con los efectos del cambio climático, que provoca lluvias más violentas, inundaciones repentinas y tormentas cada vez más severas. Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan con las labores de rescate en una región que enfrenta uno de sus peores desastres naturales recientes.
