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Crece la desesperación de familiares de mineros atrapados en la mina en Coahuila

Mientras las autoridades aceleraban sus esfuerzos para taponar las filtraciones de agua y así lograr bajar con más rapidez el nivel de inundación de los pozos y que pudieran entrar los buzos de rescate de los 10 hombres atrapados, crece la desesperación de los familiares de los mineros atrapados en la mina de carbón de Villa de Aguijita.

Los trabajadores quedaron atrapados la tarde del pasado miércoles en el municipio de Sabinas, Coahuila, cuando la mina se derrumbó. Los hombres se toparon con un área contigua llena de agua, que al venirse abajo provocó la inundación de tres pozos.

De los 15 mineros que se encontraban trabajando en el momento del derrumbe solamente cinco lograron salir y alertar a las autoridades del incidente.

Aunque la posibilidad de encontrarlos vivos parece cada vez más remota, los familiares se aferran a los comentarios dados por algunos de los supervivientes y no pierden la esperanza.

“Los que alcanzaron a subir y conocen el terreno dijeron que había una bolsa de aire en (una zona llamada) la Campana. Entonces, si (el agua) los arrastró para el lado de la Campana, hay esperanza”, aseguró el viernes por la noche Blanca Rivera, que tiene dos primos atrapados en la mina.

Los pozos contiguos, de 60 metros de profundidad, están comunicados por pasadizos subterráneos que quedaron inundados con 34 metros de agua. Aunque hay casi 400 rescatistas —militares, policiales y civiles— y bombas de extracción que no dejan de operar, el nivel baja muy lentamente porque mientras el agua sale por un lado, entra por otro.

Los mineros que laboran en este tipo de pozos suelen trabajar sin medidas de seguridad y sin mapas y durante las excavaciones muchas veces se topan con las paredes de minas viejas que suelen estar llenas de agua, por eso son habituales estos accidentes.

Al crecer la desesperación, algunos como Santiago Cecilio Moreno —con su hermano y su sobrino atrapados— intentaba dar ánimos al resto y se mostraban dispuestos a bajar con los buzos y ayudar al rescate, puesto que él también es minero.

Ayer mismo familiares lanzaron un ultimátum a las autoridades federales y estatales: si no hay avances en el rescate, bajará uno de ellos a medir el nivel del agua y verificar las condiciones de la mina.

Luego de una ríspida reunión con funcionarios federales y estatales de Protección Civil donde los familiares reclamaron lentitud en el desazolve de agua y la tardanza en el ingreso del equipo de buzos, se determinó que si en las próximas horas no hay resultados, ingresarán un familiar con experiencia en minas.