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Ser del ejército de USA, conlleva grandes sacrificos.

Durante cinco días y medio, aquellos que aspiran a ser parte del cuerpo de marinos de élite SEAL tienen que pasar por una de las pruebas de resistencia más duras que haya en los manuales militares de Estados Unidos.

Se considera que este desafío es el que realmente define si una persona puede convertirse o no en SEAL, un grupo de militares dedicado a las tareas de la más alta peligrosidad, como la operación de captura de Osama bin Laden en 2011.

La “semana del infierno” es tan intensa, que solo uno de cada cuatro aspirantes la completa, y ha causado preocupación al vinculársele con al menos dos muertes.

Esa preocupación fue reflejada hace poco tiempo por los medios estadounidenses que informaron de la muerte de Kyle Mullen, un aspirante de 24 años, quien el pasado 4 de febrero tras ser internado en un hospital de California. El joven había “completado con éxito” el entrenamiento de la “semana del infierno”, informó la Marina en un comunicado.

Técnicamente, la prueba de la “semana del infierno” es lo que se conoce como BUD/S o Entrenamiento Básico de Demolición Submarina SEAL, el cual es definido por la Marina de EE.UU. como “el programa más duro y exigente que existe”.

“Su objetivo es eliminar a los débiles y no comprometidos”, señalan al explicar que no se trata de un entrenamiento, sino una prueba de resistencia.

Menos del 25%, o uno de cada cuatro candidatos, logra completar las pruebas.

En todo el proceso, los instructores siembran dudas entre los aspirantes a SEAL. Los incitan a darse por vencidos, pues esperan que solo los más resistentes alcancen las siguientes fases de selección.

“La semana del infierno reconoce a aquellos candidatos que tienen el compromiso y la dedicación que se requiere de un SEAL. Es la prueba definitiva de la voluntad de un hombre y el trabajo en equipo de la clase”, señalan desde el programa.

Pasar la “semana del infierno” no es el fin del proceso de selección.

Los aspirantes aún deben completar la fase dos y tres, así como la prueba de calificación, para convertirse en un miembro de élite de la Marina de Estados Unidos.