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Se dejó derrame petrolero en Ecuador

El río Shiripuno, en la provincia amazónica de Orellana, es uno de los afluentes de agua que alimentan al río Cononaco —que recorre la Zona Intangible donde habitan los pueblos indígenas en aislamiento Tagaeri y Taromenane—.  La noche del 27 de noviembre, se detectó un derrame de petróleo en Shiripuno, el crudo venía de una de las tuberías que está sobre el puente del río, propiedad de la empresa brasileña Petrobell Inc., que opera el bloque Tiguino 66. Solo hasta ahora, 10 semanas después, se inició la limpieza en las zonas afectadas pero no se sabe con certeza el número de barriles que se derramaron sobre las aguas y si esta acción tan tardía servirá.

Gilberto Nenquimo, presidente de la Nacionalidad Waorani del Ecuador (NAWE), dice que el derrame fue descubierto por personal de Petrobell alrededor de las 8 de la noche y que se estimaba que había empezado al menos dos horas antes. Para contenerlo, Nenquimo cuenta que, entre el 28 y 29 de noviembre, la petrolera ubicó mallas de contención en la zona de la mancha más grande de crudo. Sin embargo, por la fuerte corriente del río, las mallas no aguantaron y el derrame se esparció.

En un informe técnico, un representante de Petrobell sugirió que el derrame, producto de una rotura en un tramo de la tubería, fue causado por terceros y que la Fiscalía llegó hasta el lugar para verificar lo ocurrido. El abogado Pablo Fajardo, quien asesora a las comunidades waorani, dice que no se ha comprobado que sea un hecho vandálico y si así hubiese sido, “eso no le quita ninguna responsabilidad a la empresa para reparar los daños”, dice.