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Estados Unidos incluyó el jueves en su lista negra de sanciones al gestor del presidente ruso, Vladimir Putin, y a una empresa de Mónaco.

Washington sancionó a Sergei Pavlovich Roldugin, considerado como “el intermediario de Putin” y su amigo, a la esposa de éste, la cantante de ópera Elena Mirtova, y a la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Maria Zakharova, así como varios yates de gran tamaño usados supuestamente por Putin como “Graceful”, “Olympia”, “Shellest” y “Nega”, anunció el Departamento del Tesoro.

Entre las figuras más destacadas de esta nueva tanda de sanciones estadounidenses figura el violonchelista Sergei Pavlovich Roldugin, íntimo amigo del jefe de Estado ruso “desde hace más de cuarenta años” pero también su “gestor de fondos”, “miembro de un sistema que gestiona” su “riqueza offshore”. Ya fue sancionado por la Unión Europea a finales de febrero.

En un comunicado, el Tesoro afirma que se trata de “redes clave utilizadas por las élites de Rusia, incluido el propio presidente Vladimir Putin, para tratar de ocultar y mover dinero y disfrutar anónimamente de sus bienes de lujo en todo el planeta”, evitando así las sanciones occidentales sin precedentes impuestas desde la invasión rusa de Ucrania a finales de febrero.

La compañía Imperial Yachts, un proveedor de servicios de superyates para “miembros de la élite de Rusia, incluido el círculo íntimo del presidente Putin”, también está en la lista negra del Tesoro.

 

Al igual que Skyline Aviation, con sede en San Marino pero a la que se le acusa de hacer volar sus aviones privados en Crimea, una parte de Ucrania anexionada por Rusia en 2014.

Su esposa, la soprano Elena Mirtova, también se ve afectada por estas sanciones que congelan sus posibles activos en Estados Unidos y bloquean su acceso al mercado estadounidense.

El Departamento de Estado sanciona asimismo a la portavoz del ministerio de Exteriores ruso, Maria Zakharova, y al magnate del acero Alexei Mordashov, “uno de los millonarios más ricos de Rusia”, que ya está en la mira de la UE. Ambos tienen prohibido entrar en Estados Unidos.

La Unión Europea (UE) logró este jueves derribar el último obstáculo que restaba para aprobar su sexto paquete de restricciones a Rusia, al retirar al jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el patriarca Kirill, de la lista de sancionados, como lo exigía Hungría.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, saludó en Twitter que “otro fuerte paquete de sanciones fue acordado (…) contra [el presidente ruso Vladimir] Putin y el Kremlin”.

 

Este sexto paquete de sanciones de la UE contra Rusia es el más ambicioso hasta el momento y también el que más problemas generó a los negociadores y diplomáticos para hallar un consenso.

La propuesta original incluía un embargo total de las compras europeas de petróleo ruso, la ampliación de la lista de personas y entidades sancionadas, el veto a la circulación de tres redes rusas de TV en espacio de la UE y la remoción de bancos de la red Swift.

 

Después de agrias negociaciones que se arrastraron durante un mes, una cumbre de líderes europeos alcanzó el lunes un acuerdo político para adoptar un embargo al petróleo ruso que llega a la UE vía marítima.

Ese plan excluye por el momento al petróleo que llega por oleoductos, en un entendimiento cuidadosamente hilvanado para proteger a Hungría, que vetaba la totalidad del acuerdo por temor a los efectos sobre su seguridad energética.

 in embargo, cuando el miércoles los representantes permanentes del bloque se reunieron para pulir los documentos finales, Hungría recordó que aún restaba retirar a Kirill de la lista de individuos rusos sancionados, y con ello todo el paquete volvió a quedar en punto muerto. Kirill, de 75 años, es considerado un apoyo fundamental de Putin, y por ello la Comisión Europea había propuesto que sea incluido en la lista de sancionados con veto para ingresar a Europea y el congelamiento de eventuales activos.

 

Después de nuevas y tensas conversaciones, los representantes de los países del bloque volvieron a reunirse de urgencia y accedieron a la exigencia húngara de retirar al líder religioso de la propuesta de sanciones.

 

De acuerdo con una fuente diplomática, hubo “alguna frustración y decepción” con la postura húngara, pero prevaleció la idea de que lo fundamental era mantener la unidad y lograr la aprobación e implementación de las medidas.

 

Un diplomático apuntó que a raíz del nuevo acuerdo alcanzado este jueves “una persona ya no está en la lista de sancionados. Vemos buenas razones para que esté, pero un país del bloque tiene una visión diferente”.

 

De acuerdo con esa misma fuente, “por sobre todas las cosas estamos muy contentos de que hayamos alcanzado un acuerdo unánime sobre un paquete muy complejo”. Otra fuente diplomática aseguró que la remoción del patriarca Kirill de la lista es “la única modificación” acordada a la propuesta original.