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China fabrica lluvia con sus ‘cazadores de nubes’ para enfrentar su mayor sequía en seis décadas.

Unos cohetes vierten en las nubes sustancias condensadoras que aceleran las precipitaciones.

La sequía deja al aire “secretos” en forma de cadáveres en el Lago Mead cerca de Las Vegas.

China ha comenzado a intensificar el uso de lluvias artificiales para hacer frente a la mayor sequía en seis décadas que está afectando a zonas del centro del país en los últimos días, según recogen diversos medios locales.

Distintos departamentos meteorológicos de las provincias de Hubei (centro) y Hunan (centro) están utilizando a sus ‘cazadores de nubes’ para provocar lluvia con unos cohetes que vierten en las nubes sustancias condensadoras como el yoduro de plata, lo que acelera las precipitaciones.

Gracias a esta lluvia, la ciudad de Hubei alivió de manera efectiva esta semana las altas temperaturas y la sequía que inquietaban la zona desde mediados del verano. Para estas precipitaciones, los ‘cazadores de nubes’ en el distrito de Xian’an tuvieron que cargar con cohetes durante más de 500 kilómetros.

“No es tan fácil aumentar artificialmente la lluvia, ya que hemos estado listos desde el 19 de julio para ‘disparar el cañón’ llegado el momento”, ha afirmado Yu Xiaoyao, jefe de la oficina meteorológica del condado de Taoyuan en declaraciones recogidas por el diario Hunan Daily.

“La mejor lluvia artificial requiere nubes adecuadas en el cielo, con unas capas que tengan un grosor de 2 a 3 kilómetros”, ha añadido Yu.

El condado de Taoyuan ha comenzado a experimentar altas temperaturas y poca lluvia a finales de julio, con la temperatura más alta alcanzando los 41 grados centígrados. En las últimas dos semanas, las precipitaciones acumuladas en el condado fueron de 3,3 mm, una disminución interanual de 82,6 mm.

Según el Ministerio de Recursos Hídricos, la sequía en toda la cuenca del río Yangtsé estaba “afectando negativamente la seguridad del agua potable de la población rural y el ganado, y el crecimiento de los cultivos”.

Esta insólita sequía en algunas zonas del centro de China, acompañada de una ola de calor inaudita, también ha provocado la suspensión de la actividad en numerosas fábricas por el aumento de la demanda de energía y una producción incapaz de asumirla, con amenazas de cortes en zonas residenciales.

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