UNA MENTIRA BAJAR IVA Y PRECIO DE LA GASOLINA EN LA FRONTERA SUR.

A cinco meses del decreto presidencial de dar beneficios fiscales en la frontera sur de México, todavía la ciudadanía no ve reflejados dichos estímulos.


Jorge Arroyo, productor de granos en la región, dijo, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, prometió reducir el IVA, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el precio de las gasolinas en los municipios de la frontera sur con Guatemala, a partir del 1 de enero del 2021, pero todo es una mentira.

La idea de ayudar a la población más olvidada de México a impulsar su economía, hasta ahora es una farsa, porque la población todavía paga el IVA al 15% y compra el litro de gasolina a 22 pesos.

Jorge Arroyo / Productor de granos de la región soconusco. 

 

El precio de las gasolinas y diésel aumentó, en lugar de ir para abajo. En el caso del campo, el diésel principal combustible para los agricultores de esta región, lo pagan a 23 pesos el litro, lo que encarece el manejo de tractores, camiones y maquinaria.

Además, aumenta el costo para el traslado de sus productos hacia el centro del país y la traída de insumos como fertilizantes a la región.

 

 Con estos precios la producción de alimentos en la frontera sur ya no es sostenible, porque, en promedio un pequeño productor invierte hasta un 40% en combustible para sacar su cosecha.

 

El productor de cualquier grano o fruta en la zona, ocupa combustible para fertilizar, comprar insumos, arar la tierra, regar las plantaciones, levantar y sacar la cosecha.

Y si le suman todos los programas de apoyo al campesinado que el gobierno de la 4 transformación quitó, el campo chiapaneco está en una severa crisis.

 

Hacemos un llamado a los legisladores y a los diputados que en estos momentos están en campaña prometiendo puras cosas sin sustento, que mejor impulsen este decreto que ya entró en vigor, y así sea una realidad para toda la población de los municipios de Chiapas fronterizos con Guatemala.

Los productores de la región están abandonando el campo, porque ya no existe la certeza de la rentabilidad de la cosecha. Quizá un 30% de los campesinos de la región fronteriza, han dejado la generación de alimentos, lo que podría provocar una crisis alimentaria.