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Los números aleatorios que guían nuestras vidas y la búsqueda por encontrarlos.

Nuestro mundo funciona con números generados al azar.

Sin ellos, gran parte de la vida moderna se derrumbaría.

Pero estos números no son fáciles de encontrar.

Viajemos unos años atrás. Un grupo de amigos se esfuerzan para explicar a un comerciante lo que buscan: una radio con mucho ruido estático, ese que se produce cuando giras el dial entre una emisora y otra. El vendedor no sabía bien qué pensar.

“Creo que pensó que estábamos bastante locos”, recuerda Mads Haahr.
Era 1997, y la escena se produce en una tienda de Radio Shack en Berkeley, California. La mayoría de las radios en venta tenían filtros de ruido que eliminaban ese ruido crucial que buscaban.

Tras un poco de persuasión, el vendedor accedió a dejar que Haahr y sus amigos escucharan uno de los dispositivos más baratos que tenía en la parte trasera de la tienda.

Cuando colocaron un par de pilas en la pequeña radio gris de US$10, estalló ese ruido molesto. “Estábamos saltando de alegría”, dice Haahr. Creían que esa pequeña radio iba a hacerlos ricos.

Haahr y tres de sus amigos habían estado trabajando en software de apuestas: máquinas tragamonedas digitales y juegos de “blackjack” que querían poner en línea. En aquel entonces, los casinos en internet apenas comenzaban a despegar.
Haahr sabía que necesitarían poder generar números aleatorios de manera confiable para su negocio. Flujos interminables de dígitos que determinarían qué combinaciones aparecían cuando el jugador tirara de la palanca virtual, o qué cartas se repartían en un juego de póker en línea.

Si estas cosas no eran aleatorias, el casino digital no sería justo y los jugadores podrían incluso intentar ganarle al sistema buscando patrones predecibles en los juegos.

Así que los cuatro amigos estaban buscando una fuente de aleatoriedad confiable. Algo que, por definición, no pudiera estar sesgado. El ruido de una radio analógica barata podía aportarlo.

El ruido emitido por un dispositivo de este tipo es en realidad una señal desordenada moldeada por la actividad electromagnética y los rayos en la atmósfera de la Tierra. Eso es lo que genera la explosión de estática impredecible.

Haahr había planeado que una computadora escuchara todo ese desorden, convirtiera los altibajos en unos y ceros, y luego usara eso para producir cadenas de números aleatorios, como 4107567387. Eso podría servir, por ejemplo, para determinar que la próxima carta a repartir en tu juego de póker en línea sea un seis de espadas.