En medio del brote de sarampión en México, es importante recordar que el sarampión no es solo fiebre y manchas en la piel. Puede afectar múltiples órganos y causar complicaciones graves, especialmente en menores de 12 meses, personas inmunodeprimidas y pacientes con malnutrición.
Entre el 10–30 % de los casos pueden presentar complicaciones.
Estos son los principales órganos y sistemas afectados por el sarampión:
Pulmones y vías respiratorias: Laringitis y bronquitis, neumonía; esta última asociada con mayor mortalidad. También puede presentarse otitis media.
Ojos: Conjuntivitis purulenta, blefaritis, panoftalmía e incluso ceguera.
Sistema digestivo: Estomatitis y diarrea, que pueden agravar el estado nutricional.
Sistema nervioso: Encefalitis (0.1 %), que puede ser grave y dejar secuelas neurológicas permanentes.
También puede presentarse Panencefalitis Esclerosante Subaguda (PEES), un trastorno degenerativo poco frecuente que aparece años después del sarampión y puede provocar convulsiones, deterioro cognitivo progresivo, coma y muerte.
Hígado: Hepatitis asociada a infección viral.
Corazón y músculo: Miocarditis, pericarditis y miositis.
Riñón y sistema hematológico: Glomerulonefritis y púrpura trombocitopénica.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa y prevenible por vacunación. Las complicaciones pueden aparecer incluso en niños previamente sanos.
La vacunación contra el sarampión (vacuna SRP) sigue siendo la medida más efectiva para prevenir hospitalizaciones, secuelas y defunciones. En el contexto actual, mantener esquemas completos y acudir a la unidad de salud ante síntomas es fundamental.
