Entre rezos, flores y veladoras, familiares y amigos velaron el cuerpo de Blanca Adriana Vázquez Montiel en su hogar, ubicado en Puebla, antes de darle el último adiós y trasladarla a su natal Huauchinango. La poblana presuntamente perdió la vida tras una mala intervención realizada por Diana Palafox, señalada como una falsa cirujana plástica en la ciudad de Puebla.
Blanca Adriana vivía en la colonia Bosques de Santa Anita, junto a su esposo e hijo. Fue en ese hogar donde familiares y seres queridos se reunieron para despedirla, luego de que el pasado 21 de mayo su cuerpo fuera hallado sin vida en un canal de agua en el municipio de Altzayanca, lugar donde la pseudo doctora y sus presuntos cómplices habrían abandonado el cuerpo tras una presunta mala intervención quirúrgica realizada en la clínica Detox.
Luego de varias horas, el cuerpo de Blanca llegó a su casa durante la noche del viernes 22 de mayo. Ahí la esperaron sus seres queridos para velarla y llevarla muy temprano el sábado a Huauchinango, su municipio de origen.
Blanca, quien en vida era estilista, estaba rodeada de muchas amistades. Su salón de belleza fue llenado de flores y una fotografía, lugar donde la recordaron con mucho cariño.
También, la sala de su hogar se convirtió en el lugar donde descansó su féretro. Sobre él colocaron una fotografía en la que Blanca Adriana aparece sonriendo, imagen que permanecerá en la memoria de sus seres queridos.
A su alrededor permanecieron familiares y amigos con el corazón destrozado. Sus miradas reflejaban dolor, pero también un mismo sentimiento: exigir justicia.
Poco después de las 8:30 de la mañana llegó la carroza fúnebre. Entre abrazos y lágrimas, su familia la despidió por última vez de su casa y, después de algunos minutos, su féretro fue llevado al vehículo que la trasladaría a Huauchinango, donde continuaron los servicios funerarios.
En medio del dolor, su esposo, Florencio Ramos, y su madre, Bárbara Montiel, reunieron fuerzas para alzar la voz y pedir justicia para Blanca Adriana.
