En un contexto donde el uso de teléfonos celulares, tabletas y otros dispositivos electrónicos ocupa cada vez más espacio en la vida cotidiana de niñas y niños, el proyecto “Cápsula para el Fin del Mundo: Dispositivo para la Memoria en la Infancia” apostó por el arte como una herramienta para fortalecer la expresión emocional y la construcción de memorias.
La iniciativa reunió a infancias en una serie de actividades creativas enfocadas en la reflexión, el diálogo y la exploración de recuerdos personales, con el objetivo de brindarles herramientas para identificar y comunicar sus emociones de una manera más libre y consciente.
A través de dinámicas artísticas, las y los participantes plasmaron experiencias significativas, pensamientos y sentimientos, creando un espacio de encuentro que favoreció la convivencia y la interacción social, aspectos que especialistas consideran cada vez más necesarios ante el creciente tiempo que las nuevas generaciones pasan frente a las pantallas.
Los organizadores señalaron que el proyecto surgió como una respuesta a los cambios en las formas de socialización que han traído consigo las tecnologías digitales, las cuales, aunque ofrecen múltiples beneficios, también han reducido algunos espacios de convivencia presencial y de intercambio emocional.
Durante el desarrollo de las actividades, las niñas y los niños construyeron dispositivos simbólicos de memoria, mediante los cuales resguardaron historias, recuerdos y experiencias que forman parte de su identidad, reforzando así el valor de la memoria colectiva e individual.
