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Doña Rosa , toda una vida dedicada a ser partera, se inició por necesidad pero asegura que es un don que le fue otorgado.

Considerada una sabiduría ancestral, un oficio del que se mantuvo el conocimiento por herencia o por un don que la vida les asigno, así define a las parteras doña Rosa Hernández Girón, una partera tradicional originaria del municipio de Tenejapa. Su primer acercamiento fue por la falta de centros de salud cercanos a su comunidad, ella a la edad de 10 años tuvo que asistir en el parto a su madre, no en una sino en 4 ocasiones.
Las parteras salvan vidas… para Rosa asistir un parto es una gran responsabilidad, en sus manos están la vida del bebé y de la madre y hace todo los necesario con los escasos recursos con los que cuentan, llevar con bien a ambos en el alumbramiento.
Luego de contraer matrimonio, doña Rosa tuvo seis hijos, todos los recibió ella misma… hoy en día a asistido a sus hijas, nueras y sus familiares, que confían totalmente en ese don y en la sabiduría que con la experiencia ha adquirido. Además de la larga lista de mujeres de diferentes comunidades que ponen en sus manos tanto su embarazo como el momento del parto.
Fue posteriormente cuando doña rosa recibió capacitación de enfermeras y médicos, sabiendo la necesidad de una preparación ante los retos actuales de embarazos de riesgo. Sin embargo continúa la estigmatización de los profesionales que demeritan la labor de las parteras así cuenta una experiencia.
El gobierno de Canadá la ha reconocido e invitado a compartir su experiencia con compañeras de alaska y estados unidos como partera tradicional.. para ella hablar tzeltal, tzotzil y tojolabal le ha ayudado a entender a las mujeres en el proceso de crear vida, una labor a la que le ha dedicado más de 40 años de su vida.