La tensión en Medio Oriente se agrava tras la caída accidental de tres cazas F-15E Strike Eagle de Estados Unidos en Kuwait, en medio de la llamada Operación Furia Épica contra Irán. El Comando Central del Ejército de Estados Unidos confirmó que las aeronaves fueron derribadas por error por defensas kuwaitíes durante un combate activo que incluyó ataques iraníes con misiles balísticos y drones. Los pilotos lograron eyectarse a tiempo y se encuentran estables.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, lanzó una advertencia contundente: si alguien amenaza o mata a estadounidenses en cualquier parte del mundo, Washington responderá sin vacilaciones. Aseguró además que la misión es desmantelar las capacidades defensivas de Teherán y subrayó que esta operación “no es Irak” ni un conflicto interminable.
En paralelo, medios iraníes, como la agencia Tasnim, aseguraron que uno de los cazas fue abatido por la defensa aérea iraní cuando intentaba violar su espacio aéreo. En redes circularon imágenes de una columna de humo cerca de la embajada estadounidense en Kuwait.
El conflicto ya deja cerca de 600 muertos. Según la Media Luna Roja, 555 personas han fallecido en Irán desde el sábado. En esos bombardeos murieron el líder supremo iraní, Ali Jameneí, y varios altos mandos. Posteriormente, también perdió la vida su esposa, Mansoureh Jojasteh, por las heridas sufridas, confirmando que familiares del máximo líder han fallecido.
Israel asegura haber destruido unas 600 infraestructuras del régimen iraní, mientras que los ataques se han extendido a Líbano contra Hizbulá, dejando decenas de víctimas. Irán, por su parte, advierte que no negociará con Washington y que responderá con firmeza si bases europeas son utilizadas para atacarlo. La región vive así uno de sus momentos más críticos en años.
