La isla de Mindanao, al sur de Filipinas, vivió este lunes momentos de incertidumbre tras el fuerte terremoto de magnitud 7.8 que estremeció gran parte del territorio y generó alertas por posible tsunami en distintas zonas costeras del país, además de advertencias preventivas para regiones del sureste de Japón.
Los primeros reportes de las autoridades filipinas indican que el desastre ha dejado más de 32 personas fallecidas y al menos un centenar de lesionados, aunque el número podría incrementarse conforme continúan las labores de evaluación en las comunidades afectadas.
El movimiento telúrico se registró durante la mañana y fue percibido con intensidad en varias provincias de Mindanao, una de las regiones más pobladas del archipiélago. Equipos de emergencia fueron desplegados para atender reportes de derrumbes, daños estructurales y personas atrapadas entre los escombros.
Entre las zonas con mayores afectaciones se encuentra la provincia de Sarangani, cercana al epicentro del sismo. Ahí se confirmó la muerte de al menos 17 personas, varias de ellas debido a deslaves provocados por la inestabilidad del terreno tras el temblor.
Ante el riesgo de variaciones en el nivel del mar, las autoridades activaron protocolos de prevención y solicitaron a habitantes de comunidades costeras mantenerse alejados de playas y zonas bajas. Los especialistas advirtieron que podrían presentarse oleajes significativos en algunas áreas del sur filipino.
De acuerdo con organismos geológicos internacionales, el epicentro se localizó mar adentro y a una profundidad moderada, condiciones que contribuyeron a que el sismo fuera percibido en una amplia extensión del país.
Durante las horas posteriores al terremoto, se registraron numerosas réplicas, algunas de considerable intensidad, lo que ha mantenido en alerta a la población y a los cuerpos de protección civil.
Mientras continúan las tareas de búsqueda y asistencia, el gobierno filipino trabaja en la recopilación de información proveniente de autoridades locales para determinar el alcance real de la emergencia y actualizar el balance oficial de daños humanos y materiales.
