Skip to content

Se pone interesante el juicio contra Meta

Mark Zuckerberg lleva días declarando bajo juramento en Los Ángeles en el que ya se considera el mayor juicio de la historia contra una red social. Y cada sesión deja titulares incómodos para Meta.

Qué está pasando. Un tribunal de Los Ángeles juzga si Instagram es una plataforma diseñada para enganchar a menores. La demandante, una joven de 20 años identificada como K.G.M., alega que se hizo adicta a Instagram con nueve años y que eso arruinó su salud mental durante la adolescencia.

No es el único caso, ya que detrás de este juicio hay más de 1.600 demandantes, cientos de familias y más de 250 distritos escolares con quejas similares contra Meta, YouTube, TikTok y Snap. Estas dos últimas llegaron a un acuerdo económico antes de que comenzara el juicio. Meta y Google siguen dentro.

Tabaco. El paralelismo que más se repite en los medios estadounidenses es el de las tabacaleras en los años noventa, pues las empresas que conocían los daños que ocasionaban sus productos lo ocultaron y pagaron las consecuencias décadas después en los tribunales. Aquí, la acusación sostiene que Meta diseñó funciones como el scroll infinito, los ‘me gusta’, las notificaciones push… Todo con el objetivo deliberado de maximizar el tiempo que los usuarios pasaban en la app, incluidos los menores. Los documentos internos de la empresa están siendo la munición más pesada del juicio.

Lo que dicen esos documentos. Durante el interrogatorio, el abogado de la demandante, Mark Lanier, fue presentando ante el jurado correos electrónicos y mensajes internos de Meta. Uno de los más llamativos: un investigador de la propia empresa escribió en un email que “Instagram es una droga… somos básicamente traficantes”, según compartía el Financial Times. Otro documento, de 2018, estimaba que en 2015 había cuatro millones de usuarios menores de 13 años en Instagram, lo que equivalía aproximadamente al 30% de todos los niños estadounidenses de entre 10 y 12 años. Zuckerberg había declarado ante el Congreso que los menores de esa edad no podían usar la plataforma.

Dónde chirría el testimonio. Zuckerberg insistió ante el jurado en que Meta nunca tuvo como objetivo maximizar el tiempo que los usuarios pasaban en la aplicación, que la empresa se centra en el “valor” y la “utilidad” a largo plazo. El problema es que la acusación trajo sobre la mesa emails suyos de entre 2013 y 2022 en los que ese aumento del tiempo en pantalla aparece explícitamente como una meta interna. También presentó documentos de Adam Mosseri, director de Instagram, con objetivos concretos: alcanzar los 40 minutos de uso diario en 2023 y los 46 minutos en 2026. Zuckerberg respondió que esos datos son “hitos” para medir resultados, no objetivos en sí mismos.