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Gelish: los pros y contras de una manicura de larga duración

En los últimos años, el gelish se ha convertido en uno de los servicios más solicitados en salones de belleza. Su promesa es clara: uñas brillantes, resistentes y con un acabado impecable que puede durar hasta tres semanas sin desprenderse. Sin embargo, como cualquier tendencia estética, también tiene puntos a favor y aspectos que conviene considerar.

Entre sus principales ventajas destaca su durabilidad. A diferencia del esmalte tradicional, el gelish se seca bajo lámpara UV o LED, lo que permite una fijación inmediata y reduce el riesgo de que se arruine minutos después de aplicarlo. Además, ofrece mayor resistencia a golpes y descamaciones, ideal para personas con rutinas activas.

Otro punto a favor es el acabado brillante y uniforme que mantiene su apariencia durante más tiempo. Para muchas personas, esto representa ahorro en retoques constantes y mayor practicidad.

No obstante, especialistas advierten que el uso continuo sin descanso puede debilitar la uña natural. El proceso de retiro, si no se realiza correctamente, puede provocar adelgazamiento, resequedad o fragilidad. También se recomienda moderación en la exposición a lámparas UV y acudir con profesionales capacitados para evitar infecciones o daños en la cutícula.

La clave, coinciden expertos, está en el cuidado posterior y en permitir periodos de recuperación para que la uña respire y se fortalezca.

El gelish puede ser un gran aliado de estilo y practicidad, siempre que se utilice con responsabilidad y atención a la salud de las uñas.