Eres padre o madre de un adolescente, y esta siendo un reto esta etapa. Pero seguramente para ellos, tus hijos también es un momento complicado. Aveces la busqueda e mantener el control, el orden y sobre todo cuidar a nuestros hijos aveces también como padres perdemos el control. Pues recordemos que también es algo nuevo para ti.
Hay frases que probablemente tus padres usaban contigo y te hacían sentir mal; sin embargo, estás aquí, repitiéndolas con ellos y más allá de hacerles reaccionar probablemente estás dañándolos.
– ¡ Que decepción! Esta es la peor frase que se le puede decir a un hijo, sobre todo por que en la mayoría de los casos no es cierta, sólo la dices porque te dejas llevar por el enojo. Cuando repites esta frase a tus hijos lo que sucederá es que ellos creerán que han llegado a un punto en que todo irá en picada, que jamás podrán volver a la altura a la que tenían antes y, en consecuencia, comenzarán a actuar negativamente pues de por sí “sus padres ya están decepcionados.”
– Cuando tengas tu casa, mandas tú, mientras mando yo. Esta frase es una invitación de los padres para que los hijos tomen sus maletas y se vayan. Un hijo adolescente sin la guía de sus padres puede descontrolarse hasta niveles extremos y no queremos eso.
– ¡Te lo dije!. La frase más odiada por todos, incluso cuando somos adultos. Los psicólogos recomiendan advertir a los adolescentes sobre las consecuencias de sus actos antes de que puedan hacer algo, pero, si ya están en una situación complicada a causa de sus actos, debes hacer hincapié en el aprendizaje de la situación más alla que en la advertencia que se le había dado.
– ¿Por qué no eres, como.. ? Este es uno de los más triste, me parece. Cuando comparas descalificas absolutamente todo de tu hijo y dañas su autoestima. En su lugar, demuéstrale que tienes confianza en que sabrá dirigir su vida y edúcalo para ello.
– Yo a tu edad… Más comparaciones, no porfavor. Tú a la edad de tu hijo hacías y lograbas cosas diferentes simplemente por que los contextos tuyos y los de él, no son los mismos. Además de estarlo comparando contigo, estás asumiendo que tienen las mismas condiciones de vida e historias, y eso es falso. Tu hijo ha vivido situaciones distintas a la tuya y le ha tocado una época infinitamente diferente.
– Desaparece de mi vista, que me haces enojar. Estás culpando a un adolescente de una reacción tuya. Lo mejor que puedes hacer es esperar un poco, calmarte y hablar cuando la conversación realmente pueda ser productiva.
