Saltar al contenido

GWYNETH PALTROW ACEPTA QUE RECURRIÓ A TRATAMIENTOS ESTÉTICOS

Gwyneth Paltrow afirma que haberse puesto bótox al cumplir los 40 años fue muy “vergonzoso”. La ganadora del Óscar, que cumplió 50 años a principios de esta semana, añadió que tener que recurrir a este procedimiento para revertir los efectos de la edad era un “cliché” en Hollywood, sin embargo, fue una consecuencia de cuánto se asustó al llegar a la cuarta década de vida.

En una charla con motivo de su cumpleaños 50, la estrella explicó a la revista Vogue que también tuvo una crisis al llegar a los 30: “Me siento muy bien. Me siento muy feliz y realizada. Extrañamente no me asusta llegar a los 50. Recuerdo que al cumplir 30 sentía mucha presión por casarme y tener un bebé. No tenía una relación seria cuando llegué a esa edad y recuerdo que sentía que estaba decepcionando a mis padres”.

Gwyneth añadió que cuando tenía 20 se sentía como una niña y que creía que una vez que llegaba a la tercera década, debía empezar a tener el control sobre su vida. “Y entonces, cuando cumplí los 40, realmente me asusté. Recuerdo que fui a un médico y me puse bótox. Fue terrible; fue muy vergonzoso. Me decía: ‘Soy un cliché’. Pensé que tenía que redefinir muchos aspectos de mi persona. No fue tan aterrador como pensaba, por cierto, pero al entrar en esa edad creo que tenía muchos complejos”.

La fundadora de la empresa Goop, ahora casada con el productor de televisión Brad Falchuk, de 51 años, añadió que cumplir 50 años fue más sencillo, incluso demostró su gran seguridad en una sesión de fotos donde aparece desnuda cubierta con pintura dorada.

“Cumplir 50 años ha sido mucho más fácil de lo que pensaba. Durante el último año, más o menos, he reflexionado sobre los diferentes capítulos en la vida de una mujer. ¿Qué significa pasar por la premenopausia y luego por la menopausia? ¿Y por qué es un tabú y por qué se nos echa a la calle? Realmente he recalibrado mi forma de ver esas cosas. No me identifico con una modelo de 26 años. No quiero su vida. No quiero su cara. No quiero su experiencia. Me he ganado mi vida. Me he ganado mis arrugas. He pasado por tantos altibajos y todo eso viene con un sabor dulce de haber vivido, de ser sabio, de ser humilde, de amar y perder y de todas estas cosas”.