Dos de cada tres mujeres han sido víctimas de violencia en México: ONU

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, una de cada tres mujeres han sido víctimas de violencia en algún punto de su vida, en el caso de México, dos de cada tres. Las mujeres fueron uno de los sectores más vulnerables en la contingencia sanitaria, y es que según la misma fuente a un mes de que la pandemia fue decretada como oficial, el 911 recibió cerca de 155 llamadas por hora a causa de mujeres violentadas, lo que significa un incremento del 22.3%, en contraste a lo reportado en febrero del 2020.

Aunado a esto, también la pandemia resultó ser un obstáculo para las mujeres, y es que ante el aumento de la violencia, igualmente se enfrentaron a desafíos para acceder a servicios integrales de salud, provocando así en muchas ocasiones un atropello a sus derechos humanos.

En México, durante el transcurso de este 2021 se han registrado más de 840 feminicidios. Por otro lado, con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Inseguridad Pública(ENVIPE), se concluyó que la percepción de inseguridad incrementó en el mismo grupo poblacional, siendo el 78.8% en mujeres y 72% en hombres.

Dicho lo anterior, en este 25 de noviembre la ONU extiende la invitación a la reflexión a través del “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y la Niña”. El objetivo es que las mujeres se sientan escuchadas, así como prevenir y lograr frenar cualquier tipo de violencia, por lo que para hacer frente a este problema, enfatizaron que se requieren recursos, leyes y voluntad política. 

La ONU, también comparte que existen acciones que se pueden poner en marcha cotidianamente para poner punto final a esta problemática, como por ejemplo: “Educar en la diversidad y en el respeto, garantizar que las escuelas sean espacios libres de violencia, adoptar soluciones integrales que atiendan las causas estructurales de las desigualdades de género; transformar las normas sociales dañinas, incluyendo las prácticas nocivas de género, que perpetúan la violencia y discriminación, y empoderar a las mujeres, adolescentes y a las niñas, sin dejar a nadie atrás”.