PAN emite postura sobre el discurso pronunciado por el general secretario de la Defensa Nacional, en festejo de la Revolución Mexicana

El Comité Ejecutivo Nacional, la Comisión Política, las coordinaciones de los Grupos Parlamentarios en el Senado y la Cámara de Diputados y la Coordinación Nacional de Diputados Locales hacen del conocimiento de la opinión pública su posición, respecto al discurso pronunciado el día de ayer por el General Secretario de la Defensa Nacional, con motivo del aniversario de la Revolución Mexicana.

En primer lugar, manifestamos nuestro permanente respeto y agradecimiento a las Fuerzas Armadas de México. Estamos conscientes del invaluable servicio que le prestan al pueblo de México y la dedicación y entrega, siempre generosa, con la que día a día cumplen sus funciones.

Sin embargo, no podemos pasar por alto algunas expresiones que vertió el General Secretario en su discurso, con motivo del aniversario de la Revolución Mexicana. Su contenido político, no es propio de un militar, viola claramente el artículo 129 “En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”; al respecto el artículo 17 de la Ley de Disciplina del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana establece a la letra, lo siguiente: “queda estrictamente prohibido al militar en servicio activo, inmiscuirse en asuntos políticos directa o indirectamente.”

Expresiones tales como: (I)“…para nosotros es un timbre de orgullo poder contribuir a la transformación que se está viviendo…”; (II)“…porque los esfuerzos que realiza su gobierno tienen origen en las necesidades legítimas de la mayoría de los mexicanos…”; (III)“…cada una de las transformaciones nacionales han significado un cambio profundo y ha tenido un propósito definido, el bien de la patria; vemos en la transformación que actualmente vive nuestro país el mismo propósito de las tres primeras transformaciones, el bien de la patria”; (IV)“como mexicanos es necesario estar unidos en el proyecto de nación que está en marcha…”.

La denominada transformación, que así define e impulsa el actual gobierno, es esencialmente un proyecto político. Como oposición, no compartimos sus premisas básicas. Por el contrario, las combatimos a través de los cauces institucionales nacionales, en las elecciones y en los trabajos parlamentarios, tanto en la Cámara de Senadores como en la Cámara de Diputados, así como en los Congresos Locales.

Para Acción Nacional, la actual transformación que impulsa el gobierno es una regresión a tiempos pasados. Cuestionamos que los esfuerzos gubernamentales se basen en las necesidades legítimas de la mayoría de los mexicanos. Así lo expresamos infinidad de ocasiones en la tribuna de San Lázaro, en un debate que duró cinco días, a propósito del proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, aprobado por la coalición oficialista. Igualmente, no estamos de acuerdo en que la supuesta transformación en curso se encuentra a la altura de las tres anteriores, la Independencia de México, la Restauración de la República con el Presidente Juárez y la Revolución Mexicana, como el gobierno políticamente intenta sostener. Y mucho menos podemos aceptar que se convoque a la unidad en torno al proyecto político del actual gobierno.

Es importante recordar que la oposición en su conjunto en las elecciones federales pasadas obtuvo 22 millones 904 mil 604 votos, en tanto que la coalición oficialista por su parte obtuvo 20 millones 904 mil 670 votos. Por lo tanto, es claro que las mayorías en las urnas son oposición, es decir, no están de acuerdo con el actual proyecto político que representa el actual gobierno.

Aunque el propio General Secretario reafirma la subordinación al poder civil de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional, de manera contraria a esa afirmación, en varias ocasiones durante su discurso, habló en nombre de la Guardia Nacional. Refrendando “su lealtad y compromiso de seguir trabajando” y de estar presentes “en todo el territorio brindando seguridad a la ciudadanía.” El artículo 21 de la Constitución establece con toda precisión que las instituciones de seguridad pública, incluyendo la Guardia Nacional, serán de carácter civil. Además, el artículo Quinto Transitorio de la Reforma Constitucional que crea la Guardia Nacional, igualmente reitera que ese cuerpo de seguridad pública debe estar subordinado a un mando civil, tal y como ese término ha sido interpretado, tanto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Reiteramos nuestro respeto permanente a las fuerzas Armadas, con esa misma convicción, exigimos se respete la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella dimanan, particularmente a las normas constitucionales y a las leyes que rigen a las fuerzas armadas.