Recuperados de COVID sufren daños cardíacos a un año del contagio

El daño cardíaco provocado por el COVID-19 se extiende mucho más allá de las etapas iniciales de la enfermedad, según un estudio que reveló que incluso personas que no estuvieron tan gravemente enfermas como para necesitar hospitalización corren el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca y peligrosos trombos sanguíneos un año más tarde.

Las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares ya son las principales causas de muerte en todo el mundo. La mayor probabilidad de complicaciones cardíacas fatales en personas que sobrevivieron al COVID –que llegan a cientos de millones en todo el mundo– se sumará a la devastación de la enfermedad, según el estudio, que se está considerando para su publicación por parte de la revista Nature.

Las posibilidades de un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular u otro evento cardiovascular importante en los primeros 12 meses después de recuperarse de COVID aumentan con la gravedad de la enfermedad inicial, concluyeron los investigadores, que compararon los riesgos de complicaciones cardíacas en 151 mil 195 veteranos de guerra que sobrevivieron al COVID con el riesgo en más de 3.6 millones de sus pares que no contrajeron la enfermedad pandémica.

Los datos se recopilaron del sistema integrado de salud más grande de Estados Unidos. La mayoría de sus usuarios son hombres blancos, lo que podría limitar hasta qué punto se pueden aplicar los hallazgos del estudio a otros grupos, dijeron los autores.

Los investigadores concluyeron que, en el año posterior a su contagio, los pacientes de COVID no hospitalizados tuvieron un 39 por ciento más de riesgo de presentar insuficiencia cardíaca y un riesgo 2.2 veces mayor de desarrollar un trombo sanguíneo potencialmente fatal, conocido como embolia pulmonar, en comparación con alguien que no desarrolló la enfermedad. Esto equivale a 5.8 casos de insuficiencia cardíaca y 2.8 casos de embolia pulmonar adicionales por cada mil pacientes de COVID que no llegaron a ser hospitalizados.

Los investigadores todavía están tratando de desentrañar las causas del daño cardíaco en los pacientes con COVID. Entre los posibles mecanismos se cuentan un daño prolongado por la invasión viral directa de las células del músculo cardíaco y las células que recubren los vasos sanguíneos, trombos e inflamación anormal y persistente, dijeron los autores.

Conclusiones tras desastres naturales y pandemias anteriores sugieren que los efectos indirectos del COVID-19, como el aislamiento social, problemas financieros, cambios en los hábitos alimentarios y de actividad física, así como el trauma y la aflicción, también pueden influir en los riesgos de enfermedad cardiovascular, señalaron.