¿Quién debe pagar las pruebas Covid-19 en el trabajo?

A diferencia de otros picos de la pandemia, la cuarta ola ha pegado en la transición del teletrabajo a la presencialidad. Con la mayor parte del país en semáforo verde y luego del periodo vacacional de fin de año, miles de personas volverían a sus empleos, pero para ello les exigen una prueba covid-19 y para obtenerla, están lidiando con largas filas, que les exponen al contagio, o con asumir el costo económico de los análisis.

“Es ilegal obligar a las y los trabajadores a pagar por las pruebas covid-19 como requisito para ingresar a los centros de trabajo”, informó ayer la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). En un breve comunicado, advirtió que, de acuerdo con la legislación vigente en materia laboral, “en ningún caso se debe trasladar el costo” al personal.

Y recordó que para cualquier orientación o queja, está el teléfono 800 717 29 42 o la página de la Procuraduría Digital de Atención al Trabajador.

En tanto, Omar Estefan, director de Previsión Social de la STPS, expuso en sus redes sociales que si las empresas requieren prueba negativa de covid-19 sus colaboradores para acceder al centro de trabajo, los empleadores están obligados a pagarla.

“Los empleadores deben fomentar y brindar confianza para que el personal se quede en casa o se retire del centro de trabajo ante la presencia de síntomas de la enfermedad o sospecha de contagio, aun sin necesidad de pruebas PCR o de antígenos“, agregó.

El tema de las pruebas sigue siendo polémico y trae a la discusión la corresponsabilidad empresarial, gubernamental y de las trabajadoras y trabajadores, así como la viabilidad económica y epidemiológica, coinciden la especialista en Derecho Laboral Sara Morgan y el consultor en Recursos Humanos Luis F. González-Aspuru.

En los últimos días, miles de personas, principalmente en la Ciudad de México, han saturado las instituciones de salud, alcaldías, municipios, laboratorios y farmacias privadas en busca de una prueba covid-19. Buena parte de ellas, porque se las han solicitado en su empleo.

La cuestión es que “no soluciona el problema a largo plazo”, señala González-Aspuru, el resultado negativo “es sólo una foto del momento”. Para tener la seguridad de un ambiente laboral libre de covid-19 “tendrían que pedir pruebas de manera regular, por lo menos cada dos semanas y eso sería una carga económica para cualquiera. Simplemente no es viable”.

Mejor que pedir pruebas, habría que minimizar el riesgo de contagio en las instalaciones, cumpliendo la sana distancia, programando la sanitización constante y una buena capacitación al personal para recordar o reforzar las medidas de higiene y seguridad, aconseja el especialista en desarrollo empresarial.

Y de ser posible, para aquellas empresas que puedan hacerlo, continuar en home office, dice Sara Morgan, extitular de la Procuraduría de la Defensa del Trabajo de la Ciudad de México.