PROBLEMAS DE APRENDIZAJE, NO SE RELACIONAN CON LA INTELIGENCIA.

Los problemas del aprendizaje no se relacionan con la inteligencia. Son causados por diferencias en la estructura del cerebro y afectan la forma en que el cerebro procesa la información. En general, estas diferencias están presentes desde el nacimiento. Algunos de los factores que pueden contribuir al desarrollo de un trastorno del aprendizaje incluyen la genética, exposición a sustancias en el ambiente (como el plomo) y problemas durante el embarazo (como abuso de sustancias cuando la mamá está embarazada).

Los problemas de aprendizaje ocurren debido a la forma en que el cerebro incorpora y procesa la información. Por lo tanto, hay gente que aprende de una forma diferente, como tú. El quid de la cuestión está en averiguar cómo puedes aprender mejor.

Hay gente que sabe cómo hacerlo. Tus padres y tus profesores te pueden ayudar y pueden encontrar a un especialista en el aprendizaje o un psicólogo escolar. Estos profesionales pueden ayudar a determinar cuál es el problema de aprendizaje de un niño y pueden tener ideas para mejorar su forma de aprender.

El tratamiento más común para las discapacidades de aprendizaje es la educación especial. Un profesor u otro especialista del aprendizaje puede ayudar a su hijo a aprender a enfocarse en sus puntos fuertes y encontrar formas de compensar sus puntos débiles. Los educadores pueden ofrecer métodos especiales de enseñanza, realizar cambios en el aula o utilizar tecnologías que pueden ayudar a las necesidades de aprendizaje de su hijo. En ocasiones, los tutores o terapeutas del habla o del lenguaje también trabajan con los niños.

Un niño con una discapacidad de aprendizaje puede tener problemas de baja autoestima, frustración y otras dificultades. Los profesionales de salud mental pueden ayudar a su hijo a comprender estos sentimientos, ayudarles a aprender a manejar estas situaciones y crear relaciones sanas.

Los trastornos de aprendizaje no son contagiosos, pero pueden tener una base genética. Esto significa que se pueden trasmitir en una familia a través de los genes, como otros muchos rasgos que heredamos de nuestros padres y de nuestros abuelos. Lo más probable es que las personas que padecen un trastorno de aprendizaje tengan parientes con problemas de aprendizaje.

Algunos niños con problemas de aprendizaje se sorprenden al enterarse de que uno de sus padres tenía problemas similares cuando iba al colegio. Pero los niños de hoy en día tienen una ventaja con respecto a sus padres. Los expertos en aprendizaje actuales saben mucho más sobre el cerebro y sobre cómo funciona, lo que permite que los niños reciban la ayuda que necesitan.

La dislexia es un trastorno de aprendizaje en el que un niño tiene muchas dificultades para leer y escribir. Los niños con dificultades importantes en las matemáticas pueden padecer una discalculia. Y aquellas personas que tienen problemas para formar letras al escribir pueden padecer una disgrafía. Otros niños pueden tener trastornos del lenguaje, presentando dificultades para entender el lenguaje oral y para comprender lo que leen.

La lectura, las matemáticas y la escritura de letras pueden ser tareas difíciles para muchos niños al principio. Pero, cuando estas dificultades iniciales no desaparecen y al niño le cuesta mucho avanzar, es posible que padezca un trastorno de aprendizaje.

A veces el trastorno por déficit de atención con hiperactividad se plantea como si se tratara de un trastorno de aprendizaje, pero, de hecho, no lo es. ¿Por qué? Porque muchos niños con TDAH pueden aprender en la escuela sin ayudas especiales, aunque se distraigan con gran facilidad y les cueste mucho quedarse quietos y sentados en clase. Aunque el TDAH no sea un trastorno de aprendizaje en sí mismo, los investigadores creen que los niños con TDAH tienen más probabilidades de padecer este tipo de trastornos.

La intervención temprana es fundamental porque el problema puede agravarse. Un niño que no aprende a sumar en la escuela primaria no será capaz de abordar el álgebra en la escuela secundaria. Los niños que tienen trastornos del aprendizaje también pueden experimentar ansiedad de ejecución, depresión, baja autoestima, fatiga crónica o pérdida de motivación. Algunos niños pueden portarse mal para desviar la atención de sus desafíos en la escuela.

El maestro, los padres, el tutor, el médico u otro profesional del niño pueden solicitar una evaluación si existen inquietudes acerca de los problemas de aprendizaje. Es probable que su hijo primero sea sometido a pruebas para descartar problemas de visión o audición, u otras afecciones médicas. A menudo, a un niño será sometido a una serie exámenes realizados por un equipo de profesionales, incluyendo un psicólogo, un maestro de educación especial, un terapeuta ocupacional, un trabajador social o un enfermero.

La determinación de un trastorno de aprendizaje y la necesidad de servicios se basan en los resultados de los exámenes, el aporte de información por parte de los maestros, los padres o tutores y una revisión del rendimiento académico. Un diagnóstico de ansiedad severa o de trastornos por déficit de atención/hiperactividad también puede ser relevante. Estas afecciones pueden contribuir a retrasar el desarrollo de las habilidades académicas.